El sábado decidió ponerse en marcha como uno de esos días en los que no sabes si llevar al campo el paraguas y las botas o el abanico. Aun así, y sabiendo que los vientos seguían trayendo aves del norte , decidimos tirar de prismáticos y remontar el cauce del Guadalmedina a ver como se daba la cosa, y sobre todo, a ver si a base de patearnos la realidad conseguíamos saber qué diablos es esa cosa que parte desde la Sierra de Camarolos y llega hasta la ciudad y que así, en bruto, tiene toda la pinta de ser un río….
A lo largo de ese cauce y pasando por debajo de la autovía que llega hasta Málaga, el río serpea sin agua apenas en todo el recorrido, conforme partimos de zonas mas cercanas a la ciudad , toda la vegetación lateral del mismo parece haber desaparecido hace muchos años, y es bastante frecuente encontrar huertas e incluso casas que ocupan el cauce. En esta zona éste parece más un basurero o vertedero que ninguna otra cosa. Pero conforme avanzamos un poco, y a la media hora de camino, entre el ensordecedor ruido del trafico que nos pasa por encima empezamos a encontrar las primeras pistas de vida: en algunas zonas aparecen charcas en las que es posible localizar algún Andarrios despistado, también vemos los primeros Petirrojos que ya están llegando en cantidad desde sus cuarteles del norte de Europa, Cernícalos que cazan en los claros y las zonas cercanas a estas pozas, Carboneros que bajan desde las laderas que conservan retazos de Encinas y monte bajo que en su día cubrieron las laderas de los montes de Málaga, Agateadores que ejecutan la curiosa acrobacia de mirarnos cabeza abajo, restos de la ultima comida de alguna rapaz nocturna, quizás una Lechuza por el color y tamaño de los mismos, una ocasional Águila Calzada buscando comida fácil y seguro un lugar donde pasar este invierno tan suave sin la necesidad de llegar hasta África, nutridos grupos de Pinzones que empiezan a formar los bandos en los que pasaran el Otoño e Invierno, una Garza Real que parecía venir desde lo alto del cauce y se dirigía hacia el sur, Lavanderas aves de ambientes ribereños que andaban por el cauce buscando insectos desprevenidos, algún ruiseñor en las zonas donde el bosque que acompaña al río aun conserva parte del porte y la densidad que debió de tener antaño, Roqueros , Estorninos, alguna Golondrina tardía, Aviones Roqueros (los primeros de la temporada) y en una charca ya cerca de Casabermeja un grupo, supongo cansado y despistado de Correlimos que hacían un alto en su viaje hacia la costa…
Volvemos al coche cansados, y aturdidos ante la tarea de tener que contarle, supongo que con la ayuda de algún psicoanalista (o un ingeniero, que para el caso tanto da), a tanto y tanto animal “irracional” que eso que usan como pasillo para ir de un lado a otro, o como hábitat, no es un río, y que ellos no son aves, y que los peces, bueno, eso mejor ni lo imagino…

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