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2ª excursion: a pié de foto

Enero 14, 2008 · 2 comentarios

Una mini-crónica de la excursión a pié de foto…

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Grupo recién llegado, llenos de energía y entusiasmo


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Romerus Campestris retozando en el agua, feliz de haberla encontrado al fín, y mostrándosela a los incrédulos estudiantes

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Uno de los muchos contrastes (de luz, de temperatura, de especies…) que nos encontramos por el camino

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Otro contraste más (aquí no hay photoshop) (en la de arriba tampoco)

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Grupo, totalmente integrado en el paisaje

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Una preciosa vista de 1000 verdes con bosque iluminado al fondo

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Cariátidus Cuajidentis (en primer plano) y Onánicus Gorgómica (ambas especies urbanas) hiperventilados de aire puro, y diciendo tontás (efectos secundarios de su esporádica migración al campo)

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Preciosa textura casual de hojas caídas y aplanadas en el camíno (que ni el mismísimo Herzog)

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Una pita: testimonio vegetal de las antíguas actividades de los lagares

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Inma y Agustín espécies autóctonas de los Montes de Málaga, salidos de detrás de algún árbol en el momento en el que el grupo llegaba al primer lagar

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Grupo unido con perros

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Grupo unido en el momento en el que los perros (Bogart y Betty) se han ido a maquinar su malévolo plan de dividir al grupo y hacer creer a los estudiantes erasmus que han asesinado a Betty. Estudiante (primer plano, izquierda) presintiendo la desgracia que se venía encima.

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Árbol verdeando

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Ornitólogus Expertis, interpelado por alguna especie de ave, intentando establecer contacto visual

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Ornitólogus Expertis (macho y hembra)

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Escisión del grupo adentrándose en la zona de madroñeras

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Precioso líquen azul cobalto, descubierto por Romerus Campestris (un observador campestre cada vez más avezado, según el Ornitologus Expertis)

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Texturas de una parte muy húmeda (sí, sí seguimos en el sur de España)

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Vista final del paisaje donde vemos la ruta que hemos seguido. Un bosque repoblado (gracias a la filoxera y a las inundaciones del guadalmedina) donde antes hubo viñedos, y donde antes aún había bosque natural.

Un paisaje donde se mezclan y visibilizan lo natural, lo artificial, lo humano, lo no-humano, la historia y el devenir.

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El Tercer paisaje

Diciembre 9, 2007 · 4 comentarios

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En el “Manifiesto del Tercer Paisaje“, Gilles Clément nos ofrece una breve, poética y no por ello menos cañera visión sobre lo que él denomina el tercer paisaje *.

Es bastante interesante como se empieza a conceptualizar sobre la no-actuación humana en el paisaje, o mejor dicho, sobre la incertidumbre como factor de desarrollo del paisaje.
Se trata de refugios para la diversidad, pueden ser residuos, reservas primarias o reservas administradas. Se extienden por todo el planeta, algunas están interconectadas.
La evolución del tercer paisaje no se puede predecir, ni programar con un calendario establecido, es fruto de las contínuas adaptaciones al medio. El Tercer Paisaje es por tanto pura potencia.

Y del Manifiesto:
“- Instruir el espíritu de la no acción del mismo modo que se instruye el espíritu de la acción.
- Elevar la indecisión a rango político. Ponerla en equilibrio con el poder.
- Imaginar el proyecto como un espacio que incluye reservas y preguntas planteadas.
- Considerar el no ordenamiento como un principio vital en virtud del cual cualquier disposición queda atravesada por los centelleos de la vida.
- Afrontar la diversidad con asombro.
(…)
- Elevar la improductividad al rango político.
- Valorar el crecimiento y el desarrollo biológico por oposición al crecimiento y al desarrollo económicos.
(…)
- Declarar el territorio del Tercer paisaje lugar privilegiado de la inteligencia biológica: capacidad para reinventarse constantemente.”

* “Tercer paisaje remite a Tercer estado (no a Tercer mundo). Es un espacio que no expresa ni el poder ni la sumisión al poder. Se refiere al panfleto de Sieyès de 1789: ¿Qué es el tercer estado? Todo. ¿Qué ha hecho hasta ahora? Nada. ¿Qué aspira a ser? Algo.” (Manifiesto del Tercer Paisaje, Gilles Clement)

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Un lugar disputado entre la naturaleza y lo artificial

Noviembre 22, 2007 · Dejar un comentario

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Eso es el Guadalmedina a su paso por la ciudad de Málaga: un lugar disputado entre la naturaleza y la artificialidad, y por lo tanto altamente controvertido e interesante.

Aquí se presenta un fragmento de la tesis doctoral de Eduardo Serrano, donde relata brevemente la genealogía controvertida del Guadalmedina, y cómo por sus características y sus atributos se trata de un espacio rebelde, donde las (que nosotr*s en el curso hemos denominado) actividades emergentes (quizá porque siempre están emergiendo, y nunca llegan a estabilizarse) han sido la constante durante mucho tiempo, al menos desde el S.XIX.


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(…)

El cauce que escinde Málaga en dos partes desiguales, es mucho más que una barrera:

 

  • Guadalmedina, “río de la ciudad”; mejor sería decir río contra la ciudad, porque antes la ciudad se volvió contra el río; una exterioridad salvaje capaz de infringir tremendos daños al mismo centro urbano en sus periódicas riadas.

  • El resto del tiempo era un camino franco y anchuroso que permitía un fácil acceso a la ciudad y un itinerario alternativo para evitar el cruce de los pesados carros por las estrechas calles del centro, desde o hacia el puerto.

  • Socorrido espacio para eventos extraordinarios necesitados de mucha amplitud, como las carreras de caballos de la renovada feria del Corpus de 1857; ahí tuvo lugar parte de las actividades de la feria hasta que la riada de 1894 aconsejó su traslado [ALBUERA 1998: 72].

  • Espacio transicional, paradójicamente denso pues su anchura y situación lo hacen ideal para múltiples actividades muy cerca del centro mismo de la ciudad y de su puerto, destacando las que tienen una orientación económica y utilizado, sobre todo a partir de la llegada del ferrocarril hasta los muelles, por las clases bajas. Su generoso espacio permitía montar improvisados campamentos desde los que llevar las mercancías a los lugares del comercio o vender directamente allí; usado así mismo para realizar tratos de ganado, esquilar borregos, descanso de los bueyes, preparar pieles [ALBUERA 1998: 37; MARTÍNEZ y MONTES 1852: 274]; también lugar de trabajo para las lavanderas profesionales.

  • Vicente Martínez y Montes lo considera una calle más, pero se lamenta de que ahí es donde también van a parar animales muertos, donde se arrojan desperdicios y las gentes hacen sus necesidades, afectando la moral pública [MARTÍNEZ y MONTES 1852: 274]. Debido a la impunidad que proporciona un espacio tan amplio, es receptáculo de todo tipo de desechos, no sólo los propios de la vida doméstica, también los muy abundantes derivados del trasiego de animales y productos agrícolas.

  • Espléndido escenario para reyertas y desafíos; solar de desdichas, de encuentros e intercambios violentos, saldándose también ahí las cuentas pendientes de afrentas y de honores mancillados. Muy adecuado para las pedreas entre bandas rivales de niños que son tan frecuentes que se registran como escandalosa costumbre en los periódicos locales [ALBUERA 1998: 141].

  • Los barrios que a él se asoman no son precisamente los más elegantes de la ciudad, abundando las actividades generadoras de residuos, como los propios de la pesca y del puerto, hoyos para majar esparto, etc. Y también el espanto de los ajusticiamientos en Martiricos, en su parte norte.

Todo eso y su aspecto árido, descuidado, con permanente mal olor cerca del mar (por sus márgenes discurren las alcantarillas principales de la ciudad), hacen del cauce la antifachada de la ciudad, su parte trasera, literalmente su culo.

 

Pero el problema es que no es en absoluto un espacio alejado o periférico. De ahí el interés de recuperarlo como gran avenida norte-sur de la ciudad, operación siempre asociada, desde 1765 en el que Antonio Ramos la propuso, al desvío de las aguas fluviales a través de un canal que llegaría hasta la playa de San Andrés [MORALES FOLGUERA 1986b: 52 y 53]. Asignatura eternamente pendiente de todos los regidores de la ciudad, igual que su reconversión como lugar civilizado.

 

Como en el caso de los intersticios libres de propietario de los que habla Jean Robert, el cauce del río es utilizado para cantidad de elementos escasamente controlados en múltiples actividades; por ejemplo para estancias temporales, siempre en relación con actividades mercantiles: así las chozas para venta de fruta [MARTÍNEZ y MONTES 1852: 274]; pero ya en estos tiempos por todo hay que pedir permiso a la autoridad, lo cual se registra en los archivos municipales de Obras Públicas; por ejemplo, para instalar casetas de madera junto a la desembocadura, autorizadas siempre que no sean obras permanentes [AMM 1387/34, 1891; AMM 1388/91, 1892]; pero en 1894 es denegada una petición similar destinada a dar comidas a los obreros, debido al mencionado riesgo de avenida [AMM 1390/35], lo que es señal de su carácter cambiante y hasta traicionero.

 

Tres años después [AMM 1391/98] se contesta al nuevo solicitante que este permiso es asunto de la Junta de Obras del Puerto y de la autoridad de Marina; el sitio propuesto sería el mismo que el de la antigua herrería (sin duda se refiere a los restos de una fábrica, propiedad de Tomás Trigueros, que fueron objeto de un conflictivo expediente en 1872 [AMM 1278/10] en el que consta la intervención del Gobernador y del ayuntamiento); es decir, no dos, sino tres instituciones concurren con sus respectivas competencias en este espacio: el municipio, las autoridades portuarias y la Marina debido a su carácter altamente estratégico, civil y militar a la vez, y a su multifuncionalidad. A estas tres se añadirá en el siglo siguiente la autoridad específicamente competente en los cauces fluviales, la Confederación Hidrográfica. Curiosamente su carácter de espacio rebelde a toda apropiación provoca intentos de captura por parte de muchos poderes gubernativos, cada uno esgrimiendo títulos específicos de legitimidad para justificarlo.

 

 

Resumiendo, el Guadalmedina se presenta como un espacio franco pero sometido a la ocupación repentina, recurrente y catastrófica de lo que se entiende es su dueño original, que no cede fácilmente su posesión: la Naturaleza. Esta circunstancia obliga a que toda ocupación humana sea provisional y que la comunicación transversal entre las dos partes de la ciudad esté siempre en peligro: en 1907 una riada rebasa y rompe los paredones, arranca el puente de madera entre Puerta Nueva y calle Mármoles, chocando contra el de Santo Domingo, al que arrastra y cegando con los restos de ambos los arcos del puente de Tetuán, lo que provoca una enorme inundación [REINOSO 2002].

 

Este singular espacio propicia que también otro tipo de naturaleza irrumpa y provoque el caos: en 1900 el comandante de ingenieros reclama al ayuntamiento vigilancia para que cesen de liarse con cometas o cuerdas con piedras los cables telegráficos entren los cuarteles de Trinidad y Capuchinos [AMM 1395/185]. Finalmente lugar irremediablemente abierto, agujero en el espacio-tiempo urbano; por eso el preferido de los niños.

 

 

 

 

 

Eduardo Serrano Muñoz. Tesis doctoral “Territorios y Capitalismo“. Capítulo 2.Exteriores. Apartado 2.2.Fronteras. [p. 38-40]




Este artículo está bajo una
licencia de Creative Commons.

 

Fotos: http://www.acmal.org/general.html

Más fotos antíguas del Guadalmedina:

http://www.acmal.org/archivo_imagenes/RioGuadalmedina.pps

 

 

 

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Libreta de campo de la primera excursión

Noviembre 12, 2007 · 4 comentarios

Foto01 de la primera excursión al nacimiento del r�o Guadalmedina

Foto: Joel Gomes

Por la mañana la zona de Sierra Camarolos aparecía cubierta. Una boina de nubes cubría los picos más al oeste e incluso a esa hora, parecía que el día podía haber acabado en lluvia. Pero el sol tenia otra cosa pensada y desde primera hora se encargo en la tarea de disipar aquel pasajero aspecto otoñal del paisaje.

Llegamos a los pies de la sierra, donde domina la serie de retamas, jaras, candileras, lavandas y aulagas. En esta zona la perdida de suelo se hace bastante evidente y los efectos del pastoreo abusivo han conformado un paisaje vegetal en el que dominan las especies adaptadas a condiciones extremas de aridez y sequedad. Sólo las bolinas, que conforman tapices densos y redondeados nos dan una idea de que estamos en una zona donde el frío del invierno se deja sentir con fuerza al menos durante una parte importante del año. Aquí los trigueros, lavanderas, cogujadas son la nota predominante. Todas ellas especies de aves adaptadas a espacios abiertos y a zonas donde el la dominancia es del matorral bajo. Un par de tarabillas macho se han acercado al grupo y a los lejos en el aire puedo divisar un nutrido bando de aviones roqueros. Estamos en el termomediterraeno…. Al fondo las bandas de chovas planean por los cortados de la sierra, pero esas “alturas” aun nos quedan lejos.

Conforme ascendemos y nos acercamos al bosque que forman el coscojal y encinar van apareciendo los primeros majuelos, el suelo se empieza a alfombrar con gramíneas que junto con las jaras forman pequeños tapices que sirven de guardería a las coscojas. La vegetación se empeña en volver a ocupar el sitio que le arrebataron, y lo hace lentamente, pero con una tenacidad a prueba de bombas. En esta época del año el suelo debería estar tapizado de verde , sobre todo de geófitos que empiezan su ciclo anual después de las primeras lluvias, pero el agua que ha caído este año ha sido insuficiente para arrancar el letargo de los bulbos y sólo percibimos en el suelo algunos pequeños ejemplares de asfódelos o las largas varas de las cebollas albarranas de cuando en cuando. Estamos en los dominios de las insectívoras: tarabillas por casi cualquier rama, currucas cabecinegras, alguna rabilarga (la escucho cantar pero me resulta imposible saber donde anda) y comienzan a aparecer los primeros colirrojos. Mientras les cuento a mis compañeros de salida campestre cosas sobre coscojas, un cernícalo nos sorprende con sus habilidades y me demuestra una vez mas, que una imagen en el campo, vale mucho más que mil palabras.

Poco a poco el estrato degradado de matorral va desapareciendo y el bosque de encinas empieza a mostrarnos todo su vigor. Estamos a unos 1000 metros de altura y la dominancia ya es absoluta de las quercineas (encinas) y todo su bosquete asociado. Enfrente, Sierra Prieta nos muestra el bosquete de encina, majuelo y quejigo y a los bordes del cauce seco del Guadalmedina empiezan a aparecer los durillos, las hiedras que cuelgan de las heridas de las rocas , la rosa canina y los aladiernos. El suelo tiene una buena capa orgánica y el cambio de altura y orientación de la ladera hacen que la disponibilidad de agua sea mayor, así que se empiezan a generalizar los majuelos y en esta zona el matorral que acompaña al bosque es mas pujante y presenta un verde mas lozano. Sin embargo, sigue habiendo pistas por todo el bosque de la falta de lluvias : hay mucha menor cantidad de plantas como el ombligo de venus, o los candilitos, de ciclo anual que deberían estar tapizando el campo y las rocas y solo aparecen concentradas en lugares muy concretos. Después de la primera pendiente fuerte llegamos a la nava de los pilones. Ante nosotros el inmenso cortado calizo de Camarolos nos da la bienvenida. A la derecha , las condiciones de humedad y orientación crean el hábitat ideal para un bosque húmedo de quercíneas, sobre todo encinas y quejigos que cubren como una manta verde la cara norte de Sierra Prieta. Estamos a unos 1.100 metros y lo que nos encontramos es un bosque mas propio de condiciones del norte de España. El territorio, plegándose y elevándose crea condiciones más propias de otras latitudes, aquí en el sur y la vegetación hace el resto de la puesta en escena de esta simulación de “otros paisajes”. No hemos necesitado ni siquiera una hora de camino para llegar al norte vegetal. Dentro del bosque las hiedras, los durillos, la zarzaparrilla crean un decorado que nos rememora climas tropicales, la humedad llena de musgo y líquenes los troncos de los árboles y el suelo ha adquirido una coloración marrón negruzca que pone de relieve la riqueza orgánica del mismo. También aquí notamos la falta de humedad de este año : hay poco musgo en el suelo , prácticamente ningún helecho (ni de ciclo anual ni de ciclo largo) y los líquenes de los troncos están completamente secos. En esta zona el dominio es de los colirrojos, los petirrojos que llegaron del norte hace meses, las chovas , alguna bisbita pratense en la nava, bandos de bisbitas comunes entre las que veo alguna campestre, muchos mirlos, más de uno capiblanco y zorzales que salen despavoridos al paso de la comitiva (comunes y alirrojos). Eso si, sobre nosotros ya han pasado un nutrido grupo de buitres camino de los muladares de la zona de Campillos y Antequera.

Seguimos caminando y atravesamos el prado de gramíneas de la nava. En esta zona la característica más relevante es la ausencia de arbolado. Eso y que la pradera, que constituye un colchón encharcado de donde el agua se filtra poco a poco al cauce del río, esta completamente seca, tanto que aun siendo noviembre queda una importante cantidad de cardo seco entre los espadones de la hierba. Al final de la nava aparecen los primeros arrendajos que huyen hacia el bosque de quejigos, donde aun están aprovechando las bellotas que quedan en el suelo. Pinzones comunes, reales, mitos, carboneros garrapinos, bisbitas, acentor, colirrojos, petirrojos, zorzales… todo el vallecito esta lleno de pájaros, algunos de los cuales nos siguen para cazar los pequeños saltamontes e insectos que levantamos a nuestro paso. Tiene gracia, a sus ojos, somos casi como ganado o al menos, tenemos el mismo efecto.

Estamos llegando casi a los 1.200 metros y ante nosotros, al final de la nava se nos presenta la subida al cerro. Desde abajo es fácil ver como en torno a los 1.300 metros de altura los árboles desaparecen de golpe. A esa altura las condiciones de frío del invierno son extremas y solo algunos quejigos aislados se resisten a darse por vencidos. Conforme ascendemos la vegetación cambia de forma radical. Las ultimas plantas se refugian en los huecos que horada el agua en la roca caliza, y las que se exponen a la intemperie empiezan a presentar adaptaciones al frío extremo : pelosidades abundantes, hojas gruesas que forman matas compactas, formas redondeadas y almohadilladas para retener el agua y el calor…. estamos en pleno clima alpino. Al llegar a las rocas ya solo el durillo y alguna enredadera escondida en la roca nos recuerda los paisajes vegetales por los que hemos pasado. A 1.400 metros de altura ya hemos recorrido en un par de horas el paisaje vegetal que transiciona desde el clima semi-desertico a las cumbres donde el frío es la principal restricción. Resulta increíble tal cantidad de diversidad en tan poco espacio. Resulta increíble como la vida ha respondido a la diversidad del territorio adaptándose a cada pequeño cambio de las variables de las que depende. Y como esa vida es también capaz de cambiar las condiciones para adaptarlas a sus necesidades. Cuanta emergencia por todos lados.

Volvemos por el prado donde serpea un regato pequeño y seco que un poco mas abajo tendrá nombre y se llamará Guadalmedina (aunque no lleve agua). Me quedo con otras dos observaciones : la falta de agua en el sur este año empieza a ser preocupante, sobre todo porque se añada a otros tres años previos con lluvias escasas. Y el bosque, incluso en zonas que ha resistido hasta ahora bien esa escasez lo esta empezando a notar. Las praderas que almacenan durante el verano el agua del deshielo y la vierten poco a poco al cauce del río, también estan secas y eso no es muy normal. Mientras pienso esto atravieso una mar de colores verdes, amarillos, marrones y rojos que me hacen pensar en el destrozo que podemos llegar a hacer si es cierto que estas condiciones raras son en parte, responsabilidad nuestra. Segunda reflexión : no ha habido ninguna baja. Como la cosa siga así , el nivel de las excursiones con mi amigo José María y alumnos nos va llevar un año al Himalaya…. en fin, todo se andará.

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Ciudad incubadora de diversidad + ¿arquitectos = prótesis de un río?

Noviembre 8, 2007 · Dejar un comentario

Este es un artículo de Andrés Jaque publicado junto a otros dos en El País.com, como una serie de reflexiones sobre la ciudad de Madrid.

Me parece bastante sugerente para pensar cómo multiplicar la diversidad de la ciudad en ciertos lugares especiales, como por ejemplo el paso del río, ya que los ríos además hacen precisamente eso (incubar gran cantidad de biodiversidad) a lo largo de todo su recorrido.

¿Podemos actúar los arquitectos y demás planeadores de la ciudad como una condición prostética del RÍO, ayudándole a seguir con su devastadora biodiversidad, esta vez incluyendo en los ecosistemas y en sus conexiones nuevos estratos humanos y tecnológicos a su paso por la urbe? (…)

Proponemos una ciudad parlamento, incubadora de las diferencias y de garantías de ciudadanía y conservación del patrimonio medioambiental (humano y no humano). Las urbes democráticas y resilientes tendrían cuatro principios:

1. Incubadora de diversidad.

Si durante el siglo XX se pensó que la ciudad era el punto de origen de los problemas medioambientales, ahora nos damos cuenta de que puede llegar a convertirse en una incubadora de diversidad: Por su capacidad para acumular agua reutilizada (por ejemplo acumular 200 litros de agua de ducha por persona y día). Su capacidad para producir materia orgánica (al menos 300 gramos de residuos orgánicos por persona y día). La posibilidad de convertir las superficies construidas en áreas de cultivo y de producción de energías alternativas. La capacidad de acumular gran número de personas informadas dispuestas a instalar en el día a día preocupaciones públicas de respeto a las minorías y vigilancia del medioambiente.

La ciudad puede ser una máquina para generar condiciones higrotérmicas propicias para incrementar la variedad de especies vegetales, insectos y animales asociados. También para crear condiciones de interacción que permita crear convivencias multiculturales, que generen ciudadanos habituados a gestionar y convivir con la controversia y la transculturalidad.

2. Ciudad concentrada, en una red de nodos ecológicos.

El crecimiento tendría que ser densificante, construido sobre lo existente. Que en lugar de ocupar el suelo, agotando recursos de difícil recuperación, minimice los recursos energéticos destinados al transporte de personas y mercancías. Una ciudad integrada en una red de ciudades nodo de tamaño medio (entre 1 y 2 millones de habitantes) que se conviertan en vigilantes ecológicos e incubadoras de la biodiversidad de los territorios entre ellas.

3. El espacio público, punto de paso obligado.

Proponemos una ciudad densa en interacciones. Con espacios públicos equipados. Que garanticen la redistribución social de las herramientas culturales, deportivas, sanitarias y lúdicas. Un espacio público con capacidad para convertirse en punto de paso obligado del día a día de los individuos y grupos que forman la ciudad. Y un espacio público dotado de corredores inaccesibles a humanos, que conviertan a la ciudad en recorrido de las comunidades animales.

4. Elevación del rango tecnológico, operarios con oportunidades de formación.

Pensar la ciudad no es sólo pensar en los que la utilizan, también son ciudadanos quienes trabajan construyéndola. Hay que elevar el rango tecnológico de la edificación madrileña con una construcción ligera e industrializada, que mejore las condiciones de seguridad en el trabajo y reduzca los accidentes. Una construcción que inserte a los trabajadores de la construcción en programas de formación continua y que erradique la subcontratación de la subcontratación y las horas extras.

Andrés Jaque en ElPais.com vía Maria.

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¿Cómo se valoran las zonas verdes de nuestras ciudades?

Noviembre 1, 2007 · Dejar un comentario

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Imagen del Proyecto Fin de Carrera de Marta Lomas.

 

Notas sobre la charla de Marta Lomas. 24-Oct-07

En su proyecto adopta la relación en Málaga Monte-ciudad, la relación de los ecosistemas de la capital con la zona urbana, como se mantienen mientras exista un mínimo recorrido natural.

Aporta tres puntos a tener en cuenta: valor natural, valor cultural en relación a lo histórico, y valor social aquello que los vecinos de la zona solicitan generalmente a través de una plataforma de vecinos.

Trata de dar valor a la zona como espacio de uso y disfrute. Dar la posibilidad a los vecinos que no la tienen de espacios libres.

Desde su experiencia profesional en la gerencia de Urbanismo de Málaga, transmite que se tratan los temas de relación con el urbanismo como tabús ante la prensa.

Ejemplo claro la NO EXPOSICIÓN del Plan Especial del Monte de Gibralfaro, frente a la exposición y publicidad al proyecto del “funicular”.

Ella apunta que se deben dar a conocer a los interesados la información y conozcan lo que se va a realizar en su ciudad, que las plataformas de vecinos sean partícipes de todo lo que supone un Plan Especial; de esa forma se pueda hacer publicidad de las actuación.

By: Rosario Álvarez alvarezgranados@gmail.com

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4 libros fantásticos sobre la vida tal como la entienden científicos muy chingones

Octubre 29, 2007 · 2 comentarios

me dio mucha pena no poder estar en la charla de Juan Antonio, porque ya lo transcrito por María y él mismo me suscitan muchas ideas. Sólo os recomendaré 4 libros por si alguien se anima a internarse en el referente científico contemporáneo desde las ciencias de la vida; los cuatro son muy contemporáneos, son rigurosos, nadan con habilidad entre disciplinas muy diferentes, están bien hechos, son estupendamente sugerentes.

La vida y las máquinas: Os recomiendo un libro fantástico de un tal Kauffman [KAUFFMAN, Stuart (2000). Investigaciones. Complejidad, autoorganización y nuevas leyes para una biología general. Barcelona: Tusquets, 2003]. A pesar de que él no habla de máquinas he comprobado que un modelo propuesto por él sobre un ser vivo auténtico pero sintético consiste en el acople de tres tipos de máquinas: una de movimiento o mecánica, otra energética y la 3ª informacional.

Otro libro muy oportuno es uno de divulgación, pero muy bueno y no tan difícil como el anterior, de Capra [CAPRA, Fritjof (1996). La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Barcelona: Anagrama, 1998].

Los retos epistémicos y científicos que plantea la vida simulada en el ordenador: EMMECHE, Claus (1994). Vida simulada en el ordenador. Barcelona: Gedisa, 1998

Y finalmente uno de Varela sobre cómo se puede entender el conocimiento desde su base biológica pero sobre todo desde la experiencia del mismo conocimiento:

VARELA, Francisco J., THOMPSON, Evan y ROSCH, Eleanor. De cuerpo presente. Las ciencias cognitivas y la experiencia humana. Barcelona: Gedisa, 1992

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Crónicas de un río II (ahora sin duda)

Octubre 29, 2007 · Dejar un comentario

Los últimos efectivos migratorios que han venido ocupando el norte de Europa empiezan a llegar al Sur. La vida siempre ha perseguido la abundancia y ante esta regla, simple y clara, no es posible levantar barrera alguna, entre otras muchas cosas porque así ha sido siempre, y pese al empeño que pongamos en romper la lógica, así va a seguir siendo. Cuanto mayor es la diferencia que marcan la abundancia y escasez de recursos entre ecosistemas, mayor será el trasiego de especies entre unos y otros en busca de una oportunidad, y al final, será ese trasiego el elemento dinámico que tienda a reducir las desigualdades. Cualquier metáfora que pretenda desmontar este simple mecanismo, no es mas que eso: una triste metáfora de la incapacidad que parece querer asumir cierta ideología para evitar la realidad, al menos aquella que no comprende.

Durante los últimos días de Octubre, como si se tratase de relojes vivos de precisión, las ciudades y campos del sur se ven invadidos por una marea de Colirrojos Tizones y Aviones Roqueros que son los protagonistas del fin de las migraciones. Unos llegan en tromba, de noche, de forma masiva y sólo avisan de su presencia un amanecer: el del primer día que puedes verlos cazando, peleando y cantando por casi cualquier rincón. Los mismos rincones en los que ayer no había nada. Vienen a aprovechar los espacios que hasta hace unos meses ocupaban las insectívoras veraniegas, de forma que al final, no hay recurso aprovechable que quede sin uso. Cuando unos se van, otros llegan. Como si estuviese programado. Dentro de unos meses, cuando este empezando la primavera, se irán con la misma nocturnidad, simultaneidad y alevosía con la que vinieron. Simpáticos pajaruelos que cada año, con su promesa de vuelta cumplida, nos enseñan una lección tan simple. Los otros, los aviones roqueros, son las únicas golondrinas que pasan el invierno al sur de Europa. Ocupan el hueco que han dejado los aviones comunes, las golondrinas, los vencejos, y vuelan en grupos muy numerosos sobre nuestras cabezas sin que la mayor parte de nosotros podamos percibirlos. A veces pienso que son como una señal de que en estas latitudes, la primavera es un poco eterna….

El sábado y el domingo volvimos a “patear” la cuenca del río, esta vez la zona alta buscando a estos singulares migradores (¿o debería decir inmigrantes?). Recorrimos retazos de un bosque mediterráneo que subsiste entre urbanizaciones atroces que merman los cauces del río y lo desconectan por la imposición del asfalto y del cemento de todos esos paisajes que debieran de darle riqueza, ya que fue el río quien les facilitó ser el bosque maduro que son ahora. La reciprocidad entre lo que cada elemento aporta y recibe es una necesidad que nosotros obviamos cuando “planificamos” el territorio. Así, el efecto de los muros que levantamos se extiende mucho mas allá del limite físico de estos. La devastación que algunas formas de desarrollo impone va mucho mas allá del suelo que machacamos… se extiende como una onda de proporciones descomunales y llega mucho más lejos de lo que somos capaces de abarcar.

Un poco más lejos, ya cerca del nacimiento del río, el cauce va completamente seco. Empieza a caer la tarde y sobre nuestras cabezas sobrevuela una halcón peregrino que se lanza en picado buscando alguna paloma despistada. Al rato, las nubes empiezan a buscar su sitio entre los farallones calizos de la Sierra de Camarolos. Un numerosísimo grupo de Chovas anuncian una tarde que se vuelve sombría y las piernas empiezan a darme una medida de la edad que no me perdona, pero Pablo, naturalista de cinco años, insiste en que hemos ido a buscar el río y hasta él debemos de llegar. Al rato, un par se sapos nos salen al paso. Pablo da un de grito de alegría, coge uno de ellos, y con una enorme sonrisa dibujada en la cara me dice : “ ya hemos llegado al río”…. por un momento pienso en ingenieros, en los expertos, en los comités de sabios y en las metáforas. Y sobre todo en ese viejo cuento del traje del emperador… quizás a veces las cosas son más simples que cualquier segun que sesudo debate… de esos de grano grueso

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ACTIVIDADES EMERGENTES

Octubre 29, 2007 · 1 comentario

Zonas Temporalmente Autónomas.

z1-Un polideportivo en pleno centro de Málaga.

 

En Málaga contamos con una buena muestra de intervenciones urbanísticas inexplicables. El caso de la obra realizada en el último tramo del cauce del río Guadalmedina es un ejemplo perfecto. Al estar seco durante la mayor parte del año, abre unas posibilidades inmensas para redefinirlo como un espacio de recreo público donde podríamos imaginar decenas de actividades. Sin embargo, la solución del gobierno de la ciudad fue, una vez más, llenarlo todo de cemento y metal e incluir unas ridiculas piscinas que están vacías casi siempre.La ciudadanía, como era de esperar en un espacio de tal mal gusto, dio la espalda de forma absoluta.Ese enorme espacio al aire libre era transitado por gente que paseaba sus perros.

La comunidad ecuatoriana de Málaga se ha encargado en el último año y medio de reinventar este espacio, transformándolo en un espacio de vida y cooperación social.

Un domingo de sol decidieron emprender un acto que se debería haber hecho hacía tiempo. Simplemente con una brocha gorda y unas latas de pintura blanca transformaron una esplanada gris de cemento agujereado en un espacio habitable. Sólo en dos horas Málaga contaba con dos nuevas canchas de voleybol y una de fútbol 5, una terracita y una piscina donde refrescarse. Al poco tiempo se fueron resolviendo, entre todos, algunos problemas menores.Traer los postes y las redes desmontables, conseguir las pelotas, avisarle a los compañeros y compañeras, que traigan a los chicos, pensar en unas mesitas, sillas y algo de comida y bebida.

En dos domingos ya estaba funcionando durante todo el día una verdadera reapropiación comunitaria del espacio público, la producción de un espacio-tiempo donde se dan, superponiéndose, circuitos vistuosos de cooperación.

En los partiditos de voley y futbol se celebra juntos esa porción de vida fuera del trabajo asalariado, donde descansar, jugar,reir, estar al aire libre con la comunidad. En los descansos se cuentan chistes, se escucha música y hasta se baila. Pero también se comentan los problemas, las dudas, los miedos, se pasan datos, telefonos, un alquiler barato,un posible trabajo, el tema de los papeles. Se cuentan experiencias y se pone en situación a los recién llegados. Se percibe con claridad que las migraciones se sostienen siempre, en la proliferación de redes, comunicativas, afectivas, relacionales. Al lado de las canchitas se habilitó también una peluquería móvil que atiende la cabeza de chicos y grandes y que rápidamente sirve de excusa para inaugurar un foro de dialogo entre las compañeras, muchas de las cuales disfrutan de su único día de descanso para volver a las casas donde están empleadas. Una vez más se intercambian consejos, recomendaciones, se comentan las condiciones de trabajo, se comparan los salarios, se informa de los comercios más baratos, se comentan las noticias que llegan de Ecuador.

Cuando anochece, algunos se quedan jugando al voleybol de 3, otros recogen las cosas, rematan las últimas bebidas y se despiden entre risas.

Se levanta la zona temporálmente autónoma y el río se vuelve gris.

Hasta el próximo domingo.

 

Artículo extraído de la investigación OtraMálaga04, en hackitectura.net

 

Otros artículos relacionados:

** Voleibol en el cauce del Guadalmedina **

 

 

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Cuatro tópicos por desmontar sobre el Guadalmedina

Octubre 25, 2007 · 6 comentarios

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1 -> EL GUADALMEDINA ES UN RÍO.

ESTAMOS en la provincia de Málaga ante un escenario típicamente de clima mediterráneo y en una orografía de fuertes pendientes, que dan a la mayor parte de los sistemas fluviales de Málaga su peculiar comportamiento.

HAY que comenzar, aunque parezca muy básico, rebatiendo esa desafortunada definición de río, que se hizo popular en los viejos libros escolares, como “corriente continua de agua”, visión estática absolutamente falsa. Nada más lejos de la realidad: un río es mucho más complejo que una simple corriente de agua, y por otra parte esa corriente nunca es continua, ya que presenta un claro dinamismo en el espacio y en el tiempo, fluctúa, sufre crecidas y estiajes, y puede dejar de llevar agua durante periodos prolongados de tiempo sin que por ello deje de ser ese sistema que llamamos río”. (Ollero, 2007).

A esta mala visión escolar también ha contribuido la definición del diccionario de la Real Academia que sigue manteniendo en la entrada de río la acepción de “corriente continua de agua”. Y otros diccionarios tan prestigiosos como el de María Moliner y el Seco mantienen esta acepción trasnochada, por lo que no podemos culpar al común de que la vaya repitiendo. Esta interiorización tópica explica que el argumento cale en los oyentes. Para explicar lo que las modernas ciencias fluviales dicen de los ríos, seguimos con el profesor Ollero, geógrafo, especialista en territorio fluvial. Se expresa así:

LOS ríos son sistemas naturales enormemente dinámicos y complejos. Su principal función es el transporte de agua, sedimentos y nutrientes, pero además conforman espacios lineales de gran valor ecológico, paisajístico y territorial, auténticos corredores que enlazan montañas y tierras bajas. Por lo tanto la red fluvial -los ríos o sistemas fluviales- constituye un elemento clave en la dinámica ambiental y en la planificación territorial”. Y más adelante, para salir de toda posible duda, aclara:

EXISTE, entonces, un sistema fluvial general, con mayúsculas, como mecanismo global, pero cada cárcava, cada arroyo, cada barranco, cada rambla, cada río, cada uno de sus tramos, toda una red de drenaje, toda una cuenca hidrográfica, con sus vertientes y sus cauces, todo ello son sistemas fluviales. Son muy variados en sus dimensiones y caracteres, aunque coinciden en lo fundamental: en todos el agua -más o menos abundante, permanente, discontinua o esporádica- se moviliza a favor de la pendiente, en todos ellos hay procesos geomorfológicos de erosión, transporte y sedimentación, en todos ellos hay vida -y también intereses socioeconómicos- porque hay agua”.

POR tanto hoy más que hablar de ríos hablamos de sistemas fluviales, que son complejos mecanismos hidrológicos, geomorfológicos y ecológicos de movilización superficial de las aguas continentales, en el sentido de la pendiente, que transportan materiales que contienen sedimentos y nutrientes. Como se podrá adivinar éste es el caso del Guadalmedina, del que se puede predicar que es un sistema fluvial tal como ha sido definido, o que es un río si el término nos resulta más familiar. Ambos términos son sinónimos.

EL texto refundido de la ley de Aguas (Real Decreto 1/2001, de 20 de julio) se aproxima más a la nueva concepción de sistemas fluviales que los diccionarios mencionados. Así, en su artículo 2, dice literalmente: constituyen el dominio público hidráulico del Estado: b. Los cauces de corrientes naturales, continuas o discontinuas. Y en el mismo sentido, la Directiva Marco de Aguas 2000/60/CE, en el artículo 2, 4 se lee: “río”: una masa de agua continental que fluye en su mayor parte sobre la superficie del suelo, pero que puede fluir bajo tierra en parte de su curso.

EL Guadalmedina pasa, también, la prueba de la legalidad.

LA tesis de María Elena Martín-Vivaldi titulada Estudio hidrográfico de la “Cuenca Sur de España”, de 1991, nos proporciona la siguiente radiografía hidrológica del río, tomando como base los datos de aforo establecido en el pantano del Agujero (a seis kilómetros de la desembocadura), y que abarcan un periodo que va desde el año hidrológico 1912-13 hasta el 1975-76: “Caudal medio anual o módulo del río Guadalmedina: 0.95 m3 /s” lo que suponen una aportación anual media de 30 hm3. “El año más caudaloso fue el de 1939-40 con 5.1 m3 /s de media” lo que supuso una aportación anual de 158 hm3

SIGUIENDO los resultados de esta tesis se puede comprobar que de los veintidós ríos estudiados de la Cuenca, pertenecientes a la provincia de Málaga, el Guadalmedina ocupa el sétimo lugar en cuanto a módulo o caudal medio de las series estudiadas. La autora concluye el estudio de este río diciendo que: los coeficientes de caudal ponen de manifiesto un tipo de régimen subtropical mediterráneo con máximo invernal (enero 2.8) y un largo y acusado estiaje. A partir del mes de septiembre aparece una ligera escorrentía que va aumentando durante el otoño, alcanzando su máximo en invierno. Las aguas altas duran aún en los primeros meses primaverales para, a partir de mayo, comenzar un rápido descenso que deja sin agua al Guadalmedina en los meses de julio y agosto.

Y este régimen se da cuando aún están pendientes de reforestación unas 8.000 hectáreas desde hace más de setenta y cinco años cuando se inició la repoblación de la vertiente izquierda del río. El río Guadalmedina lleva agua, materiales, sedimentos y nutrientes.

2 -> EL RÍO LLEVABA AGUA PERMANENTE ANTES DE LA CONQUISTA DE LOS RR. CC.

ACUDIENDO a la autoridad de José Ángel Carrera, ingeniero forestal muy vinculado a los Montes de Málaga, podemos conocer que “de este río, que desde los tiempos más remotos hasta hace pocos años después de la reconquista fue un venero de riqueza y bienestar para Málaga y de cuyas aguas, por entonces permanentes durante todas las épocas del año, se sirvieron sus vecinos para atender todas sus necesidades” (Carrera, 1997).

JOAQUÍN M. Díaz de Escobar, cronista de la ciudad en el pasado siglo, en sus Estudios malagueños: sobre el Guadalmedina confirma: “Todavía tres años después de la Reconquista conservaba el río permanencia de sus aguas y de ellas se abastecía el pueblo, según se acredita de un acuerdo tomado por los primeros Regidores de su Cabildo, que en 1490 mandan que ningún ganado turbe las aguas del Guadalmedina, porque usan de ellas los vecinos y era necesario que se mantuviesen puras, acuerdo que posteriormente se ve confirmado por otro, en el que se conmina con grandes penas a los que diesen agua en el río al ganado de cerda. Fue a la entrada del siglo XVI cuando se produjo la transformación y de manso y tranquilo río hubo de tornar en convertirse en torrente devastador”.

EN el mismo sentido se pronuncia la Academia Malagueña de Ciencias en unas jornadas celebradas en junio del 2000. Entre las conclusiones de las mismas se hace la siguiente consideración:

A partir del primer cuarto del Siglo XVI se rompe el equilibrio de la ciudad de Málaga con su río (el Guadalmedina, ‘el río de la ciudad’), de caudal permanente, que venía coadyuvando a abastecer de agua a vecinos y ganado”. Resulta enternecedora esa imagen que se desprende del texto anterior al sugerir ese estrechamiento maternal de Málaga con su río que -se reitera en el nombre- le pertenece; pero ¿quién pertenece a quién?

3 -> MANTENER LA METÁFORA DE ‘LA HERIDA’ ES CONDENAR DE ANTEMANO A LA DESAPARICIÓN DEL RÍO DE LA CIUDAD

PODRÍAMOS adelantar que si algo en la actual ciudad es herida son la mayor parte de las avenidas, como la de la Alameda en toda su extensión, amuralladas con el flujo continuo de coches que hacen difícil, peligrosa y poco saludable atravesarlas a píe. El río puede tranquilamente cruzarse a píe, en bici o en autobús, sin peligro y sin solución de continuidad. Si nos ponemos metafóricos, diríamos que toda la ciudad está crucificada de automóviles. El río ni es disuasorio, ni peligroso ni engorroso atravesarlo, la Alameda sí… y además con el monigote del semáforo que corre más que “el tío los mixtos” marcándote la cuenta atrás del tiempo de seguridad que se te concede, bajo pena de ser ejecutado en el propio asfalto. La pregunta pertinente sería ¿cuántos ciudadanos/as han sido atropellados en los puentes y cuántos en las avenidas, en términos relativos?

COMO bien dijo un perchelero durante un programa televisivo donde se repitieron varios de estos tópicos que estamos desmontando: “no me toquen el río, por favor, que es una de las pocas señas de identidad que quedan de esta Málaga, destructiva de su memoria”, y remató la argumentación con la sabiduría del común preguntándose “¿cómo podemos imaginarnos al Cautivo sin que pase por el puente?”

EL río es un símbolo. La ciudad existe por el río. A sus orillas, o cercano a ellas, la han estado habitando todos sus pobladores, desde la noche de los tiempos. Es el hito fundacional, tal como era: un cauce permeable con su territorio fluvial conexo, hoy bastante deteriorado. Volver lo más cerca posible de su estado original es recuperar señas de identidad, tan necesarias en una ciudad a la que su burguesía dice amar pero que la ha dejado abandonada reiteradamente, por mor del beneficio económico.

¿POR QUÉ el río Guadalmedina es fundador de la ciudad?

TRANSCRIBO: “estas primeras colonias (fenicias) solían situarse en pequeñas islas cerca de las costas y sobre todo en la desembocadura de los ríos… sus pobladores utilizaban las escorrentías para abastecerse de agua e incluso como sistema de excreta” (Cabrera, 1999). Más adelante, citando a la profesora Aubert, se dice: “El reciente descubrimiento de un poblado indígena en el Bronce final en la misma desembocadura del Guadalmedina no hace más que confirmar una estrategia colonial fenicia que sugiere no sólo la existencia de acuerdos con los jefes indígenas de la zona, sino la intrusión del comercio fenicio en las mismas estructuras organizativas de las comunidades indígenas”. No sólo los fenicios, sino los pobladores anteriores andaban cerca del río, lo que no deja de ser lógico pues de allí sacaban el agua necesaria e insustituible y el rudo saneamiento primitivo.

AHORA ya podemos contestar quién pertenece a quién: la ciudad es la que pertenece al río.

Guadalmedina podría traducirse más justamente como “la ciudad del río”.

ME uno a la demanda de sentido común del perchelero, ¿cómo vamos a amputarnos lo más prístino de nuestras señas de identidad? ¿no habrá que hacer como con los demás entes patrimoniales perdidos que nos aprestamos a recuperar, rehabilitar y conservar?


4 -> LA TÉCNICA SÓLO RESUELVE ALGUNAS COSAS; OTRAS ESTÁN POR ENCIMA DE LOS DESEOS Y CAPACIDADES HUMANAS

ES habitual encontrar a los profesionales de la ingeniería muy poseídos de sus poderes. El siglo XX ha sido el suyo: caminos, canales y puertos a destajo. Y sigue la fiesta con el AVE, las autopistas y las ampliaciones de puertos y aeropuertos. Como dato curioso, una vez cumplido el PEIT (plan de infraestructuras nacional) tendremos más autopistas en términos relativos que cualquier país europeo y ¡también en términos absolutos! Como ya somos el primer país del mundo en número de presas por habitante y superficie. Y de todo, como nuevos ricos, pedimos más cada día. El cambio climático no va con nosotros.

IGUALMENTE, muchos profesionales de la historia creen aún en el progreso. Esa manera de pensar que asigna automáticamente a los tiempos presentes mejores notas que a todos los pasados: todo tiempo pasado fue peor. Ahora con lo que sabemos y con el poder técnico que atesoramos o todo se puede hacer o se podrá en el futuro, piensan ellos. Del progresismo histórico, con Juan de Mairena, doble de Machado, recordamos que las cosas, con el tiempo, pueden empeorar. Y que el siglo XX ha sido unos de esos periodos de degradación moral y regresidad de más calado de toda la historia de la Humanidad: ha sido el siglo más mortífero de todos los conocidos.

DEL poder prometéico de la técnica, sencillamente decimos, con toda la modestia que nuestra limitada condición humana nos confiere, que no todo se puede hacer. Además, que en muchos casos ni se debe aunque se pueda.

EL argumento para sostener esta afirmación, que contradice el carácter demiurgo de las posiciones ‘tecnoentusiatas’, es bien simple: no es posible sustituir a la biosfera en sus 3.500 millones de años de experiencia. Es decir, esa cantidad de tiempo construyendo una red inconsútil de interrelaciones, de retroalimentaciones, de fractales, de atractores, de coevolución, de simbiosis, de autopoiesis, de condiciones fuera del equilibrio, de emergentismo… casi todo lo que funciona y permanece es por biomímesis (por imitación de la naturaleza, o contando con sus leyes). ¿Quién dijo que la noosfera y la sociosfera pueden sustraerse de la biosfera? Como seres vivos (primates sapiens) estamos enredados en esta red inconsútil complejísima, de la que hasta ahora lo más sensato que hemos desvelado ha sido nuestra finitud, la provisionalidad de todos nuestros saberes y nuestra pertenencia sin solución a la biosfera.

LA técnica es muy capaz para destruir ecosistemas pero está imposibilitada para crearlos, lo más que puede hacer es protegerlos y acelerar algunos procesos.

ESTA incapacidad, aplicada a los ríos y a su restauración, se concreta en dos principios en los que ya muchos autores están de acuerdo. De un lado, el piensa global y actúa local, es decir la necesidad de llegar a soluciones globales que tengan en cuenta la unidad el sistema fluvial pero a partir de actuaciones concretas, locales. De otro, que la mejor forma de restauración es dejar que sea el río el que vuelva a crear y destruir, el que pueda volver a buscar su equilibrio dinámico perpetuo, el que sea capaz de reformarse así mismo, para lo cual la única actuación técnica que cabe es la de eliminar todas las cortapisas e impactos que impedían esa libertad.

POR todas estas razones rechazamos de plano toda intervención grandiosa, compleja y que violente aún más al río de lo que lo está. Rechazamos cualquier cosa que se parezca a un embovedado y al desprecio simbólico que se inflige con esa propuesta.

¿NO será la hora de aplicar la sabia frase de Einstein, que cuelga ostentosamente de la fachada del Teatro Cervantes, que nos recuerda que sólo los tontos piensan soluciones más grandes, complejas y violentas y que el genio y el valor están, precisamente, en las soluciones contrarias, es decir en las pequeñas, sencillas y no violentas? ¿Qué más no es mejor?

Artículo escrito por Francisco Puche y publicado en la Revista digital “El Observador”: enlace.


OTROS ARTÍCULOS DE INTERÉS:

**Ideas vertidas al Guadalmedina**

**Un ejemplo para el Guadalmedina: en Seúl han derribado una autopista de seis pistas y dos niveles para recuperar el río Cheonggyecheon, que se ha convertido en el espacio de ocio preferido por los ciudadanos **

 

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Crónica desde un río (aparentemente…)

Octubre 22, 2007 · Dejar un comentario

El sábado decidió ponerse en marcha como uno de esos días en los que no sabes si llevar al campo el paraguas y las botas o el abanico. Aun así, y sabiendo que los vientos seguían trayendo aves del norte , decidimos tirar de prismáticos y remontar el cauce del Guadalmedina a ver como se daba la cosa, y sobre todo, a ver si a base de patearnos la realidad conseguíamos saber qué diablos es esa cosa que parte desde la Sierra de Camarolos y llega hasta la ciudad y que así, en bruto, tiene toda la pinta de ser un río….

A lo largo de ese cauce y pasando por debajo de la autovía que llega hasta Málaga, el río serpea sin agua apenas en todo el recorrido, conforme partimos de zonas mas cercanas a la ciudad , toda la vegetación lateral del mismo parece haber desaparecido hace muchos años, y es bastante frecuente encontrar huertas e incluso casas que ocupan el cauce. En esta zona éste parece más un basurero o vertedero que ninguna otra cosa. Pero conforme avanzamos un poco, y a la media hora de camino, entre el ensordecedor ruido del trafico que nos pasa por encima empezamos a encontrar las primeras pistas de vida: en algunas zonas aparecen charcas en las que es posible localizar algún Andarrios despistado, también vemos los primeros Petirrojos que ya están llegando en cantidad desde sus cuarteles del norte de Europa, Cernícalos que cazan en los claros y las zonas cercanas a estas pozas, Carboneros que bajan desde las laderas que conservan retazos de Encinas y monte bajo que en su día cubrieron las laderas de los montes de Málaga, Agateadores que ejecutan la curiosa acrobacia de mirarnos cabeza abajo, restos de la ultima comida de alguna rapaz nocturna, quizás una Lechuza por el color y tamaño de los mismos, una ocasional Águila Calzada buscando comida fácil y seguro un lugar donde pasar este invierno tan suave sin la necesidad de llegar hasta África, nutridos grupos de Pinzones que empiezan a formar los bandos en los que pasaran el Otoño e Invierno, una Garza Real que parecía venir desde lo alto del cauce y se dirigía hacia el sur, Lavanderas aves de ambientes ribereños que andaban por el cauce buscando insectos desprevenidos, algún ruiseñor en las zonas donde el bosque que acompaña al río aun conserva parte del porte y la densidad que debió de tener antaño, Roqueros , Estorninos, alguna Golondrina tardía, Aviones Roqueros (los primeros de la temporada) y en una charca ya cerca de Casabermeja un grupo, supongo cansado y despistado de Correlimos que hacían un alto en su viaje hacia la costa…

Volvemos al coche cansados, y aturdidos ante la tarea de tener que contarle, supongo que con la ayuda de algún psicoanalista (o un ingeniero, que para el caso tanto da), a tanto y tanto animal “irracional” que eso que usan como pasillo para ir de un lado a otro, o como hábitat, no es un río, y que ellos no son aves, y que los peces, bueno, eso mejor ni lo imagino…

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SER O NO SER UN RÍO, esa es la cuestión.

Octubre 20, 2007 · Dejar un comentario

El principal argumento que pulula por ahí para justificar intervenciones absurdas es negar la mayor y decir que el rio no es un rio. No esta mal… verás que facil lo desmontamos : un rio no es una corriente de agua, es un corredor de vida. Un elemento esencial que conecta ecosistemas, da variedad al paisaje y genera dinamicas de suelo y territorio muy intensas. Un rio es un proceso, y el rio no solo es agua: es cuenca, conectividad, avenidas , irregularidad de caudales, las gentes que viven cerca de el, los aprovechjamientos que lo jalona….Y si esto no es bastante el Guadalmedina es tan rio que uno de los elementos que hacen que exista una zona LIC (Lugar de Interes Comunitario) desde Casabermeja hasta casi Málaga en su cauce es la importancia del mismo como habitat del Cobitis taenia, que es, como se ve en la foto un precioso pez que necesita ….. si señor AGUA. Jo que si es un rio el Guadalmedina, jo que facil lo tenemos para contarlo ;-)

 

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Ecosistemas dinámicos, conexiones, máquinas de intercambio de información y otras especies autóctonas.

Octubre 19, 2007 · 7 comentarios

Notas de la charla de Juan Antonio Gómez en la clase de Monográficos de Proyectos de día 17 de Octubre de 2007.

 

 

ECOSISTEMAS: estructuras dinámicas que cambian a lo largo del tiempo y responden a estímulos externos. (Aprenden, se desarrollan…)

Se trata de solapar estructuras dinámicas ** Mantener la capacidad que tienen los ecosistemas de responder a los cambios de manera dinámica.

Básicamente porque esa capacidad de responder es el mecanismo que les permite adaptarse a los cambios y mantenerse en el tiempo.

 

RÍO: es lo que pasa cuando el agua construye territorio.

Los ríos son como las autopistas de los ecosistemas: conectan los distintos territorios.

Un territorio desconectado es incapaz de responder a las perturbaciones.

O al menos ve minorada de forma mas o menos intensa esa capacidad de adaptarse y responder a las perturbaciones. Si además esa perturbación es lo suficientemente intensa (por ejemplo, un fuego) lo que acaba perdiendo la matriz natural del territorio es la posibilidad de autoregenerarse.

 

La vida (en general, desde nuestros cuerpos a una planta o una célula) son máquinas de intercambio de información con el exterior.

Esta frase me parece la mar de interesante como elemento de debate hasta filosófico…. máquinas de intercambio de información…. y también de procesar dicha información y generar organización interna… y de devolverla al entorno con el fin de intentar modificarlo… en fin…. lo dicho, debate de altura.

 

Ya comentó el ecólogo Margalef (Ramón Margalef. “La teoría de la información en los ecosistemas. 1957) que lo más importante en los ecosistemas es la información.

Antes de implantar una nueva estructura (de funcionamiento), conocer cómo funcionan las estructuras de base, lo que hay.

Trabajar artificialmente (con artefactos) aprendiendo de los funcionamientos de la naturaleza.

 

En la competencia existe simbiosis.

De hecho el mecanismo de la competencia es un mecanismo relacional, y si hay algo que caracteriza la vida, al menos en este planeta es que es un fenómeno en el que las relaciones juegan un papel la mar de intenso. Tanto que no es posible que una especie subsista sola en él. La vida es diversidad y pluralidad. Una especie de contrato a largo plazo….

 

Cambiando, manteniendo cierta rigidez en la estructura (la mínima para que se mantenga).

Reciclabilidad.

Los ecosistemas y en general todos los sistemas vivos: se tiende a la mayor producción consumiendo la menor energía (al contrario que los sistemas económicos y de desarrollo del hombre)

Sólo un matiz : no es tanto maximizar la producción como optimizarla… lo digo porque lo de maximizar suena a fábrica…..En todo caso hay otra definición que me encanta : los ecosistemas tienden siempre a obtener la mayor cantidad de organización interna con el mínimo cambio metabólico, es decir, a generar mas y mas estructuras organizadas consumiendo cantidades decrecientes de recursos. Si fuesemos capaces de hacer eso : Adiós, cambio climático….

 

Deforestación en los montes de Málaga, en la cuenca del Guadalmedina, para plantar vid, por eso las avenidas y las inundaciones, para controlar eso se hizo la presa.

 

Restauración ecológica: recuperación de flujos y de ecosistemas, no volver a un estado inicial porque eso es imposible, más reinventar.

 

Reconocer algunas de las asociaciones vegetales que hay a lo largo del río y trabajar con ello.

La heterogeneidad de las especies es lo que caracteriza al Mediterráneo.

Y de los ambientes y de las condiciones y de las oportunidades que nos dan esas condiciones para trabajar con los ecosistemas. Yo creo que esa heterogeneidad, además de una cualidad interna es un elemento clave de oportunidad ya que nos da la posibilidad de aportar muchas y variadas propuestas.

 

Restauración + conexión con otros territorios que estén más sanos.

 

Partes del río a tratar y metodologías sugerentes:

 

1.- Río antes de la parte urbana: restauración, leer el territorio a través de las especies, ver las relaciones transversales y longitudinales y proponer reforestaciones, etc.

2.- Río en la parte urbana: espacio público, relación con los humanos, actividades emergentes, zonas temporalmente autónomas.

3.- Desembocadura. Se puede proponer una marisma??

 

La vegetación de la ciudad, puede ser vegetación autócona?

 

Una red trófica no es una pirámide, se parece más bien a la red que forma internet.

 

Podemos equivocarnos en nuestros planteamientos, también tenemos que contar con ese factor para que nuestras propuestas no sean definitivas.

 

Ensayar prácticas de mejorar biodiversidad y nuevos usos (a la vez).

 

Experimentar nuevas metodologías de producción del territorio.

 

 

 

 

 

 

 

 

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