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Lo que el Guadalmedina ES
Enero 15, 2008 · Dejar un comentario
Categorías: Guadalmedina · opinión
Etiquetado: ciudad, Guadalmedina, potencia, río
El Tercer paisaje
Diciembre 9, 2007 · 4 comentarios
En el “Manifiesto del Tercer Paisaje“, Gilles Clément nos ofrece una breve, poética y no por ello menos cañera visión sobre lo que él denomina el tercer paisaje *.
Es bastante interesante como se empieza a conceptualizar sobre la no-actuación humana en el paisaje, o mejor dicho, sobre la incertidumbre como factor de desarrollo del paisaje.
Se trata de refugios para la diversidad, pueden ser residuos, reservas primarias o reservas administradas. Se extienden por todo el planeta, algunas están interconectadas.
La evolución del tercer paisaje no se puede predecir, ni programar con un calendario establecido, es fruto de las contínuas adaptaciones al medio. El Tercer Paisaje es por tanto pura potencia.
Y del Manifiesto:
“- Instruir el espíritu de la no acción del mismo modo que se instruye el espíritu de la acción.
- Elevar la indecisión a rango político. Ponerla en equilibrio con el poder.
- Imaginar el proyecto como un espacio que incluye reservas y preguntas planteadas.
- Considerar el no ordenamiento como un principio vital en virtud del cual cualquier disposición queda atravesada por los centelleos de la vida.
- Afrontar la diversidad con asombro.
(…)
- Elevar la improductividad al rango político.
- Valorar el crecimiento y el desarrollo biológico por oposición al crecimiento y al desarrollo económicos.
(…)
- Declarar el territorio del Tercer paisaje lugar privilegiado de la inteligencia biológica: capacidad para reinventarse constantemente.”
* “Tercer paisaje remite a Tercer estado (no a Tercer mundo). Es un espacio que no expresa ni el poder ni la sumisión al poder. Se refiere al panfleto de Sieyès de 1789: ¿Qué es el tercer estado? Todo. ¿Qué ha hecho hasta ahora? Nada. ¿Qué aspira a ser? Algo.” (Manifiesto del Tercer Paisaje, Gilles Clement)
Categorías: Actividades emergentes · Ecosistemas · opinión
Etiquetado: diversidad, improductividad, indeterminación, inteligencia biológica, manifiesto, potencia, tercer estado, tercer paisaje
Permiso, para ser libres… A propósito de Casas Viejas. Por la expropiación del suelo especulativo
Diciembre 5, 2007 · Dejar un comentario

Imagen del hackandalus de (2004)
Mientras los que hacen la ciudad desde arriba otorgan un sacrosanto valor a la propiedad privada y al intercambio económico, l*s que imaginamos y proponemos una ciudad desde abajo apostamos por valores relacionados con la justicia social, el intercambio inmaterial y la producción viva de la ciudad.
A propósito del desalojo del Centro Social Ocupado y Autogestionado Casas Viejas en Sevilla, y pese a las falacias soltadas por la policia y por los medios masivos de comunicación, los protagonistas y allegados están hilando un discurso la mar de lúcido sobre la justicia en relación a los intercambios que tienen que ver con el suelo de nuestras ciudades.
Un buen ejemplo es este artículo del profesor de la ETSA de Sevilla y corresponsal de la revista de “Pasajes de arquitectura” José Pérez de Lama, publicado en Indymedia Estrecho.
(vía María G)
Permiso; para ser libres
A propósito del desalojo del Centro Social Ocupado Autogestionado Casas Viejas. Por la expropiación pública del suelo especulativo
Por José Pérez de Lama, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla
“No necesitamos permiso para ser libres”, fue uno de los “memes” o eslóganes que cautivaron la imaginación de mucha gente en el levantamiento zapatista; con otros como “Un mundo en el que quepan muchos mundos”, “Somos del color de la tierra” (que tiene todos los colores), “Para todos todo, nada para nosotros” o “Mandar obedeciendo”.
Hace algunos años empezamos a intentar pensar cómo sería una arquitectura y una ciudad que encarnara estos principios zapatistas, en lugar de los dominantes del mercado y el espectáculo. Por ese camino (…) nos encontramos con gente, amigos y amigas, como los compañeros de Casas Vejas, el Centro Social Ocupado Autogestionado, que se acaba de desalojar en Sevilla, tras más de seis años de autoorganización dando vida a una zona de la ciudad hasta entonces muy abandonada, cuando no estigmatizada. Abandonada hasta hace poco, pues finalmente, también allí llegó la burbuja inmobiliaria, – aunque todos digan que esté a punto de estallar.
El lema de los zapatistas, “No necesitamos permiso para ser libres” presenta sin duda una paradoja. Si hay que pedir permiso, ¿de qué clase de libertad hablamos?. Y si se transgreden las convenciones y las leyes al no pedir permiso, ¿es que se trata entonces de leyes que coartan nuestras libertades?
Pues, sin duda, es así, y lo de los zapatistas era un sofisma. Pero es que lo que pone de manifiesto el sofisma zapatista, y ha puesto de manifiesto la resistencia no violenta frente al desalojo de los compañeros y compañeras de Casas Viejas, es que las libertades y los derechos, no son algo que esté dado de y para siempre, sino que como desvela la mirada histórica más somera, las libertades y derechos han sido conquistados mediante conflictos y luchas sociales transgresores de las convenciones y leyes en las que ya no cabían los deseos, aspiraciones o necesidades de su tiempo… Y es gracias a las sucesivas luchas históricas, que hoy damos por supuesto libertades y derechos que nuestros antepasados hubieran imaginado como quiméricos o utópicos.
De una entrevista publicada hoy en el diario El País (con los dos compas, Ibán y Agustín, que retrasaron el desalojo metidos en un túnel):
Dicen que aguantaron en el túnel por ideales. ¿Cuáles? “Queríamos permanecer en el espacio que hemos estado trabajando durante seis años y lanzar una problemática fundamental, como es el hecho de que en todo momento está por encima el derecho a la propiedad privada sobre otras cuestiones de justicia social”, explicó Ibán (…)
El colectivo critica que el edificio que ocuparon haya estado abandonado durante 20 años hasta que “por la coyuntura económica han querido recuperarlo para sacarlo al mercado”. “Y a nosotros, por invertir nuestro tiempo en arreglar un espacio y convertirlo en un lugar habitable para su uso social, político y cultural, nos llevan a juicio; queremos que la gente se pregunte si eso es justo”, aseguró Ibán.
Entre los problemas que tratan de solucionar citan que haya medio millón de casas vacías “permanentemente” en Andalucía y 43.000 en la ciudad de Sevilla. “Hay cuestiones que la gente tiene que plantearse: hay un problema grave con el acceso a la vivienda de los jóvenes (…) “Hay que cuestionarse el modelo de habitabilidad que tenemos y poner en uso esas viviendas que están permanentemente vacías y censadas” (…)
El comunicado enviado por Ecologistas en Acción de Sevilla (30.11.07) también aporta interesantes argumentos:
Las administraciones gastan miles de euros en centros cívicos, institutos de la juventud y otras instituciones para los jóvenes que disponen de todo menos de jóvenes. En el CSOA Casas Viejas son los propios interesados los que gestionan el espacio y su acogida en la ciudad supera a cualquier iniciativa pública o privada, con unas 300 personas acudiendo al centro cada semana y organizando eventos culturales gratuitos con más de mil asistentes.
El CSOA Casas Viejas ha desarrollado en los últimos años una importante función social entre l@s jóvenes, uno de los sectores de población que lo tienen más difícil en este modelo de ciudad “moderna y controlada” que se está imponiendo.
En el CSOA Casas Viejas encuentran un espacio para su autoorganización, talleres, múltiples actividades culturales gratuitas, jornadas, debates… ¿qué otro espacio hay en el casco histórico de Sevilla donde l@s jóvenes encuentren todo eso y, además, organizado desde ell@s mism@s?
Curiosamente, como ocurre en buena parte de los centros sociales desalojados, el PGOU plantea dedicar una parte del suelo de Casas Viejas a la construcción de equipamientos sociales, pero continúa Ecologistas en Acción:
Estamos de acuerdo con otras asociaciones vecinales en que hacen falta en nuestro barrio más recursos sociales, pero… ¿deben ubicarse precisamente allí, donde ya hay un recurso utilizado y aprovechado por otro sector tan importante y con tantas carencias como la tercera edad o la infancia, o sea, la juventud? Podemos reivindicar esos servicios en otras zonas del barrio y salvarlas así de caer en manos de la especulación privada cuando aún existen 45.000 viviendas vacías en Sevilla. Es preferible y más coherente plantarles cara a las inmobiliarias y al capital privado que a un grupo de jóvenes luchador@s y con iniciativas sociales.
Por mi parte, puedo decir que he vivido Casas Viejas como uno de los más interesantes laboratorios político-sociales de la ciudad. No se trataba sólo de un lugar en el que se hacían proyecciones de cine, talleres de malabares y se bebía cerveza, – como sugieren incluso las crónicas massmediáticas más condescendientes, sino de un espacio biopolítico en el que se ha experimentado con la producción de otras subjetividades, otras prácticas de vivir en sociedad, alternativas… al consumo y el espectáculo como única forma de ocio y de vida, al trabajo asalariado, a la organización jerárquica de todo, al clientelismo cultural y la dependencia del “papá-estado”, al puro dominio del mercado, a la sumisión a “la realidad”.
Mi recuerdo preferido de Casas Viejas es que, allí, en conexión con otros espacios sociales del barrio, tuvo lugar el acontecimiento más vanguardista y de ciencia ficción ocurrido en Sevilla en muchísimos años. Se trató del hackmeeting 2004, el encuentro estatal de hackers sociales, que reunió a varios cientos de activistas de las redes y programadores de software libre durante una semana en que El Pumarejo se convirtió en una mezcla de universidad libre y tecnópolis urbana, conectando diferentes lugares entre sí de forma inalámbrica, retransmitiendo a la red varios eventos simultáneos, recombinando autoformación y fiesta, y todo organizado desde abajo, como una máquina perfecta de cooperación sin mando.
Otros tendrán otros recuerdos preferidos, pero aquella fue la ciudad abierta, libre, alegre, contemporánea, igualitaria, que algunos no podemos dejar de desear.
Mi admiración para todos y todas los que en Casas Viejas mantuvieron viva durante más de 5 años, – no sin dificultades y altibajos -, la ciudad ideal, el mundo en el que caben muchos mundos.
Tal vez haya llegado la hora de poner límite a la propiedad inmobiliaria cuyo único objeto es la especulación, aquella que supedita de forma desproporcionada el bien público al beneficio privado (las 40.000 viviendas vacías mientras los jóvenes se embarcan en hipotecas a 50 años, los solares abandonados durante 20 años mientras la gente carece de espacios, los suelos cuyo construcción destruye comunidades, costas y paisajes…). Como ocurriera en el siglo 19 con la desamortización de los bienes de la iglesia, que la sociedad consideró entonces que habían perdido su función social, me pregunto si no habrá llegado hoy el momento de plantear la expropiación de aquellos suelos e inmuebles cuya función social es más que cuestionable. Esto, entre otras cosas, es lo que me sugieren a mí los seis años de autoorganización, creación de espacio público y ejercicio creativo de la ciudadanía, y la resistencia frente al desalojo de los últimos días, de lxs compañerxs de Casas Viejas.
¡Que vivan en la misma casa
cooperación y autonomía!
¡Que nos veamos en la próxima!
Ver también:
>> Comunicado de prensa contra la manipulación informativa.
>> Centro social desalojado = centro cívico ocupado.
>> Todo el desarrollo del desalojo y movilizaciones en indymedia estrecho.
Categorías: Actividades emergentes · opinión
Etiquetado: Casas Viejas, espacio biopolítico, especulación, justicia social, libertad, propiedad privada
¿Cómo se negocia con un río?
Diciembre 1, 2007 · 2 comentarios
El miércoles pasado estuvo en la clase de Monográficos de Proyectos Eduardo Serrano.
Se mantuvo una charla-conversación muy interesante, donde destacó entre otros puntos la necesidad de entender el río como una entidad compleja, campo de virtualidades, y actante con el cual es posible negociar, porque tiene una potencia que es posible transducir (de muchas maneras).
Un pequeño ejemplo del campo de virtualidades que es éste río es la nube de tags que está resultando de este blog:
Olatz sugirió que la cuestión era diseñar una mesa redonda donde poder negociar con el río. Que el río podía tener rasgos parecidos a un díos (o diosa) griego y que nos podíamos imaginar una conversación con él (o ella).
La cuestión de este curso se plantea entonces en crear un marco de negociación con el río, en que se puedan transducir sus distintos lenguajes al humano y viceversa.
Aquí abajo algunas notas (totalmente incompletas) sobre la estupenda intervención de Eduardo Serrano.
TRADUCIR: es de lo que se trata el trabajo creativo del arquitecto, o más bien, de TRANSDUCCIONES, que es pasar de una cosa que tiene un estado, una naturaleza a otro/a.
La creatividad parte de algo totalmente ambígüo, siempre se destruye algo. Sinapsis. Cómo crear algo un vacío para crear algo. Cómo hacer del caos una opción creativa.
RÍO = agente verdaderamente ambígüo
[Lectura recomendada: “Pureza y peligro” de Mary Douglas] Los agentes impuros, peligrosos, son curiosamente creativos.
Habitantes: construyen el territorio a la vez que se construyen a sí mismos,
No establecer soluciones a problemas pre-establecidos, sino ofrecer herramientas para que la gente defina sus propios problemas y les de solución.
RÍO = frontera
Perspectiva de soberanía.
Y si pensamos que el río es el centro del territorio en lugar del límite, de una barrera…
RÍO = unión del espacio, lo que le da integridad.
RÍO = red higrográfica.
El límite entonces adopta otra forma, no es la línea que separa dos espacios de poder, sino la línea que conecta.
Límite-> lugar de encuentro y desencuentro.
En el S.XIX, el RÍO era espacio separador (por el poder) de cabezas grandes, cabezas pequeñas (la gente que vivía respectivamente al este y al oeste del río).
Pero también era entendido de otra forma: como carretera, como lugar de encuentro entre el campo y la ciudad.
En la práctica los que entienden esto bien son los niños. Los niños crecen (o crecían) en los lugares del peligro, lugares efímeros, ricos, vivos, fuera de vigilancia, etc.
El territorio nos está hablando, ya tiene potencia, nos está diciendo qué quiere ser.
Nuestra tarea es transducir esa potencia.
Pero como se encuentra en una situación de gran ambigüedad, la transducción puede ser muchas cosas, no una sóla y determinada…
Aunque no todas las cosas, puede ser muchas cosas, pero no todas.
Teoría del Actor-red: actantes no humanos imponen una ley negociada.
Hay toda una serie de negociaciones con ellos.
Tenemos que negociar con el RÍO.
RÍO = actante con el que negociar
RÍO = campo de virtualidades.
El río es muchas cosas, no es solamente el elemento físico, sino todo el entramado de relaciones, de la gente y de las cosas con el río.
Es el centro de un haz enorme de cosas imaginadas, pero que son realidad.
Hay que explorar otras dimensiones del río.
Relación de la gente con el río= material de proyecto.
Buceos en el incosciente colectivo (es lo que hace tan bien las estrategias de marketing).
Ver la virtualidad cultural que se compone con el río. Composición gente-río.
RÍO = herida: es una lectura hecha desde los poderes, y va encaminada a eliminar todas las demás lecturas.
¿Dónde acaba un río? ¿Hasta dónde llega su poder?
Fronteras: entidad muy potente, habitables, espacio de la inventiva.
El río nos desborda.
El río tiene varias caras, habla varios lenguajes, y es experto en ríos.
Muchos lenguajes, altamente articulados. La verdad es negociada.
No como el lenguaje técnico tradicional que transforma todo a su lenguaje, un sólo lenguaje que aplasta a los demás y se deja toda la multiplicidad fuera.
El hombre se ha convertido en un agente “natural”, es decir, un actante interviniente en la naturaleza, no se puede quitar lo humano y ya está.
El río siempre va a ser un territorio en conflicto, aunque lo pretendan estabilizar.
Pensamiento radical ó actitud coherente: negarse siempre a cerrar los problemas, crearlos. Abrir espacios de negociación.
Categorías: Actividades emergentes · Guadalmedina · opinión
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Guadalmedina: río de la ciudad
Noviembre 27, 2007 · Dejar un comentario
Guadalmedina: río de la ciudad, POR JOSÉ DAMIÁN RUIZ SINOGA.
Artículo publicado en el Sur Digital, aquí.
POCOS como los malagueños para saber que la consabida frase «los ríos tienen sus escrituras debajo del brazo» es más real que el mismísimo Guadalmedina. Y por eso no es menos cierto que desde hace tiempo están buscándole soluciones al río, como si fuese él quien atenta contra la paz y sosiego de la vida cotidiana; precisamente el río de la ciudad. Como si los ocasionales desbordamientos de antaño o su cotidiana raquítica presencia en la ciudad obligasen a tomar decisiones políticas excluyentes, dado que, en definitiva, parece que en esta Málaga cosmopolita el Guadalmedina ya no cabe.
Según dicen algunos, pareciera que hablan de un tubo que lleva agua de vez en cuando, y dado que se trata de un caudal ocasional, esporádico, y para colmo de males, ocupa un espacio en el centro de la ciudad, por tanto espacio urbano, pues realizan una traslación social y lo convierten en «el río que divide la ciudad». De la misma manera que el Segura divide a Murcia, el Ebro a Zaragoza, el Sena a París, o el mismísimo Guadalquivir a Sevilla, y nos resulta bastante difícil imaginar la posibilidad de borrar estos ríos de sus cauces actuales, y digo sus cauces, porque todos ellos pasaban por allí antes de que fuesen colonizados por las diferentes expansiones urbanas. Nos referimos a un río, es decir, una masa de agua continental con un caudal más o menos continuo que fluye en su mayor parte sobre la superficie del suelo, pero que puede fluir bajo tierra en parte de su curso.
Nuevamente, un planteamiento recurrente, como las riadas, vuelve a tomar fuerza en la idea de actuar sobre el Guadalmedina. Políticos, gestores del territorio y medios de comunicación confluyen en la necesidad de actuar ya para que el Guadalmedina deje de convertirse, según algunos, en «la cicatriz» de Málaga. Es un problema urbanístico, social, territorial, ambiental, hidrológico e hidráulico, y obviamente a todos ellos hay que buscarle solución, pero salvaguardando estos dos últimos.
En esencia, se trata de actuar desde el punto de vista hidráulico en el cauce de un río, y justo en el tramo final, cuyo comportamiento dependerá de todo el sistema hidrológico que hay aguas arriba, de las características fisiográficas de la cuenca vertiente, así como de la pluviometría de la zona de afección. Es decir, un ecosistema fluvial, en el que dadas sus características pluviométricas -esporádicas, intensas y de corta duración- tiene un comportamiento hidrológico de respuesta inmediata a las precipitaciones que superan la capacidad de retención por parte de la vegetación y los suelos. En nuestro caso, y dado que está regulada gran parte de la cuenca por la presa de El Limonero, habría que incluir las aportaciones que suponen los posibles desagües de la misma. El origen del problema es hidrológico, la consecuencia es hidráulica y la percepción y el valor añadido son sociales y urbanísticos, y difícilmente pueden abordarse estos últimos sin previamente resolver los dos primeros. Todo ello, considerando que debe cumplirse, porque es preceptivo, la normativa derivada de la Directiva Marco del Agua, puesto que el cauce y las aguas subterráneas no son elementos ajenos al sistema hidrológico. Así pues, ojo con las alegrías y las propuestas de diseño de gabinete, porque el marco conceptual y normativo las pueden convertir en papel mojado a la primera de cambio, no sólo por el organismo de gestión de la cuenca, sino por la propia Unión Europea, a la que probablemente habrá que solicitarle fondos para la ejecución del proyecto final.
Quizá el tema no sea resolver «la ruptura urbana», la «cicatriz», o el río que «divide» mediante propuestas basadas en el cemento o asfalto, y bastante poco sostenibles, por cierto, sino en recuperar un ecosistema fluvial, degradado por el hombre, y convertir ese espacio en centro de referencia en vez de frontera. Pero para eso habrán de resolverse las cuestiones hidráulicas e hidrológicas.
Dado que el origen es hidrológico, su área de afección es toda la cuenca, y es necesario la realización de actuaciones hidrológicas que conduzcan a que el agua que llegue a la presa de El Limonero mejore sus características actuales en tiempo y forma, es decir, que tras un intenso evento pluviométrico en la cuenca circule más lenta, menos agresiva, con menor energía, en definitiva, con menor potencial erosivo, y más limpia, o sea, con menos aportes sólidos, que no son sino el resultado de la progresiva degradación de los suelos y la aparición de procesos de desertificación. Por cierto, un síndrome más del tan cacareado calentamiento global. La única receta válida para esto es la restauración hidrológico-forestal.
Dado que las consecuencias son hidráulicas, es necesario actuar con soluciones basadas en la hidráulica, ya sea en cauces naturales o artificiales. Siendo evidente que la construcción de la presa de El Limonero ha supuesto un importante control del riesgo de avenidas, no es menos cierto que tras su inauguración se ha vuelto a ver en determinadas circunstancias al río en su tramo urbano ‘de banda a banda’, con su caudal de avenida, básicamente porque han coincidido en el tiempo la necesidad de desaguar la presa y los aportes de los arroyos existentes aguas debajo de la misma, con una importante carga de aportes sólidos, es decir, de tierra. Volvemos a la cuestión hidrológica, puesto que hemos de conseguir que las aguas que necesariamente tengan que atravesar el cauce en su tramo final vayan más limpias y más lentas. En cualquier caso, siempre estamos ante un río de régimen típicamente mediterráneo, y, por tanto, de caudales de avenida poco predecibles. Algunas actuaciones hidráulicas en estos arroyos podrían ser de gran ayuda, pero necesariamente unidas a la solución hidrológica.
Una vez resueltas ambas cuestiones, una propuesta ambivalente que podría dotar a dicho espacio de un marcado carácter social y de ocio, y al tiempo garantizar el uso por parte del río ante eventos extremos de ’su cauce’, sin incremento de su vulnerabilidad actual, podría ser la creación de un parque fluvial, en el estricto sentido del término, esto es, parque en tanto que sin los actuales paredones que suponen el encauzamiento se recuperaría la conexión entre ambas márgenes, y fluvial porque mediante un sistema de bombeo y a muy bajo régimen de caudal podría circular el agua desde la presa hasta la desembocadura, con las pertinentes actuaciones hidráulicas, mejorando sensiblemente la calidad ambiental.
Esta puede ser la menos agresiva de todas las posibles, también la menos atractiva para determinados intereses urbanísticos y especulativos urbanos, pero sin duda es respetuosa tanto con los ciudadanos como con el propio río, y completamente financiable, dado que se inscribe en la estrategia comunitaria por parte de las instituciones europeas. Es sólo una propuesta, aunque parece claro que el tema ha dado y, por los diversos intereses que concita, seguirá dando muchas vueltas. En cualquier caso, bienvenidas las ideas imaginativas y la financiación, pero dentro de su marco normativo y conceptual.
Categorías: Guadalmedina · opinión
Etiquetado: ciudad, Directiva Marco del Agua, Guadalmedina, hidráulica, Málaga, presa, propuestas, río, restauración hidrológico-forestal, sistema hidrológico




