Entradas clasificadas como ‘Trabajo de campo’

2ª excursion: a pié de foto

Enero 14, 2008 · 2 comentarios

Una mini-crónica de la excursión a pié de foto…

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Grupo recién llegado, llenos de energía y entusiasmo


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Romerus Campestris retozando en el agua, feliz de haberla encontrado al fín, y mostrándosela a los incrédulos estudiantes

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Uno de los muchos contrastes (de luz, de temperatura, de especies…) que nos encontramos por el camino

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Otro contraste más (aquí no hay photoshop) (en la de arriba tampoco)

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Grupo, totalmente integrado en el paisaje

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Una preciosa vista de 1000 verdes con bosque iluminado al fondo

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Cariátidus Cuajidentis (en primer plano) y Onánicus Gorgómica (ambas especies urbanas) hiperventilados de aire puro, y diciendo tontás (efectos secundarios de su esporádica migración al campo)

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Preciosa textura casual de hojas caídas y aplanadas en el camíno (que ni el mismísimo Herzog)

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Una pita: testimonio vegetal de las antíguas actividades de los lagares

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Inma y Agustín espécies autóctonas de los Montes de Málaga, salidos de detrás de algún árbol en el momento en el que el grupo llegaba al primer lagar

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Grupo unido con perros

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Grupo unido en el momento en el que los perros (Bogart y Betty) se han ido a maquinar su malévolo plan de dividir al grupo y hacer creer a los estudiantes erasmus que han asesinado a Betty. Estudiante (primer plano, izquierda) presintiendo la desgracia que se venía encima.

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Árbol verdeando

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Ornitólogus Expertis, interpelado por alguna especie de ave, intentando establecer contacto visual

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Ornitólogus Expertis (macho y hembra)

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Escisión del grupo adentrándose en la zona de madroñeras

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Precioso líquen azul cobalto, descubierto por Romerus Campestris (un observador campestre cada vez más avezado, según el Ornitologus Expertis)

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Texturas de una parte muy húmeda (sí, sí seguimos en el sur de España)

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Vista final del paisaje donde vemos la ruta que hemos seguido. Un bosque repoblado (gracias a la filoxera y a las inundaciones del guadalmedina) donde antes hubo viñedos, y donde antes aún había bosque natural.

Un paisaje donde se mezclan y visibilizan lo natural, lo artificial, lo humano, lo no-humano, la historia y el devenir.

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PREPARANDO 2ª EXCURSIÓN – ARROYO CHAPERAS

Enero 8, 2008 · Dejar un comentario

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Recorrido de la 2ª excursión

El día 12 de enero está prevista la 2ª excursión de la asignatura al arroyo Chaperas, afluente del Guadalmedina.
Juan Antonio y yo nos adelantamos el último sábado para prever posibles imprevistos y saber cómo podría entrar el bus y todas esas cosas. La excursión será más civilizada que la anterior, pero no creo que sea menos atractiva, ni menos dura. Será diferente. Juan Antonio me llevó durante una parte del recorrido a paso ligero (y comiéndome una manzana para reponer fuerzas a la vuelta casi me asfixio; y eso que no estuvimos más de dos horas). El día ha sido muy bueno. Espero que se repita el próximo sábado y los Erasmus vean que Málaga tiene mar y que no todo es terráneo.
Veremos agua; poca (y eso que ha llovido bastante). No la oiremos correr, a no ser que llueva bastante más. Pero nos meteremos en un bosque de galería (de río mediterráneo) muy tupido y tapizado en algunos tramos: con pinos halepensis (carrasco), encinas, alcornoques, quejigos otra vez, álamos o chopos, madroños (algunos con sus frutas granulosas rodondas, rojizas, dulces…), aladiernos, hiedras, durillos, zarzamoras, esparto, jaras, retamas… Y en cuanto a la fauna, nosotros escuchamos a dos pájaros carpinteros (machos) discutir sobre su hogar para atraerse cada uno a sí a la pájaras, martilleando pinos sanos; vimos distintos tipos de aves mosquiteras? revolotear por el cuace; y a una pequeña ardilla que se quedó petrificada en medio de un tronco al vernos, y que Juan Antonio identificó como macho (cuando sorprendido me quedé mirándolo, me aclaró que tenía el vientre blanco); y pasamos junto a restos de lagares y muchas más cosas. Nos quedamos a las puestas de la subida al mirador Martínez Falero, que según parece es dura. No vimos la cuenca del Guadalmedina desde lo alto (unos 850m de altura), ni el bosque de torrenteras con madroñeras y epífitos (enredaderas mediterráneas), pues lo dejamos todo para el sábado que viene.
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Chaperas bosque galería
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Chaperas vista hacia camarolos
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Chaperas
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Para el sábado:
- Salida escuela de arquitectura 8,30h.
- Llegaremos al lugar viniendo primero a Málaga. Subiremos en bus a los Montes de Málaga (desayunaremos a mitad de subida sobre las 10,30h; si hace bueno veremos toda Málaga), hasta el Puerto de los Leones (900m). Cerca tomaremos la desviación para el inicio de la excursión a pie, en el Lagar de Torrijos.
Recuerdo lo dicho para la primera excursión:
- Es imprescindible un calzado apropiado para la excursión, o al menos unos buenos tenis. También gorra para los que tengan la piel clara o sean muy giris (es decir: Erasmus). La ropa que sea cómoda. Y algo de abrigo. Si el día fuese lluvioso, impermeable y muda de calcetines.
- Es deseable para los que lleven una vida en extremo sedentaria que hagan estos días unos cuantos cientos de metros cada día (mejor si es cuesta arriba y cuesta abajo).
- Cada una/o deberá llevar comida y bebida propias. Y fruta para el “mal de montaña”.
- Es bueno pertrecharse de libretas de apuntes, máquinas de fotos, vídeo, mp3, prismáticos, navajas… para cazar lo que haga falta.
Nos vemos antes en clase.
José María Romero.
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Chaperas aérea
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EL RE-NACIMIENTO DEL GUADALMEDINA

Enero 6, 2008 · Dejar un comentario

Y en cuestión de segundos, tras hora y media de ascensión, se abre en redondo el circo de la sierra de Camarolos; el lugar en donde nace el río Guadalmedina. Su altura se sitúa a 1.150 metros. En medio, un extenso prado alpino llega hasta la base de las cortadas de piedra caliza que suben a pico entre ochenta y cien metros en el frente noroeste. A la derecha, en el sentido de la ascensión, en la ladera de una formación montañosa protegida del sol por su orientación norte, aparece un nuevo bosque de encinas, ahora de menor porte. Éste se enriquece con las tonalidades amarillas y doradas de quejigos y majuelos. Es un bosque de tipo húmedo y se pisa un colchón de hojarasca otoñal, aunque la lluvia hace tiempo que no ha caído. En el interior umbrío -accediendo sólo al borde para no alterar su extraña e íntima tranquilidad-, viendo cómo trepan las hiedras abrazando los troncos de las encinas, vienen de la memoria las imágenes y sensaciones mágicas de bosques de robles gallegos y leoneses. Pero estamos en la provincia de Málaga. Apenas a treinta kilómetros del mar Mediterráneo. Si el día fuese más claro, lo habríamos visto nítidamente hacia el sur: el horizonte recto del borde inferior del cielo interrumpido arbitrariamente por los Montes de Málaga. Mas a diferencia de las impresionantes masas de caliza que nos rodean, el cielo no es estático. Nubes y nubarrones se encuentran en perpetuo movimiento debido a los vientos. En momentos amenazan con empeorar el tiempo. El sol aparece y desaparece. Se decide continuar la excursión: sobre los farallones y cumbres hacia donde nos dirigimos el día se aclara.

Bosque de encinas humbr�o

Bosque de encinas umbrío

 

¿Cómo transmitir el sentimiento que se ha hecho propio, sobre un acontecimiento vivido intensamente, a alguien que no lo ha vivido en su carne? Porque las palabras no pueden presentar un sentimiento. En todo caso podrían representarlo, es decir, producir una traslación y una interpretación de lo vivido, que nunca es lo vivido. El motivo del presente artículo trata de explicar lo difícilmente explicable.

Y no es porque escaseen discursos sobre el río. Se habla desde hace muchos lustros -incluso se podría contar por siglos-, de múltiples cuestiones referidas al “problema” del Guadalmedina. Se habla, además, intentando dilucidar si es un problema técnico, económico, ciudadano o de responsabilidad y decisión de los políticos de turno. Málaga ha sido una ciudad que tradicionalmente ha dado la espalda a sus accidentes geográficos más suyos: a su bahía y el Mediterráneo, a los montes de Gibralfaro y de la Victoria, o como en nuestro caso, llegando a rechazar al río Guadalmedina.

Cuando se planteó dentro del programa lectivo de una asignatura optativa de arquitectura estudiar el Guadalmedina, se intuía el atractivo de muchas de las cosas que nos hemos ido encontrando hasta ahora. Desde luego no pensábamos en la riqueza y fascinación en las que nos íbamos a sumir. Al fin y al cabo, a su paso por la ciudad está en unas condiciones bastante cochambrosas, y es difícil imaginar que río arriba la situación pueda ser otra diferente.

Aconsejados por dos conocedores y defensores a ultranza de la naturaleza y de nuestro río –Paco Puche y Juan Antonio Gómez-, se organizó para los estudiantes una excursión al nacimiento del Guadalmedina, cerca de Colmenar. La empresa no era fácil, pues, aunque la gente con la que íbamos a subir es joven, no suele estar acostumbrada a realizar demasiado ejercicio -sea por estudiar mucho, por falta de hábito, por pereza…-, y era un riesgo asumir que algunos no pudieran tener dificultades en la subida y especialmente a la vuelta (como en alguna otra ocasión ha sucedido). Para evitarlo, se decidió preparar un campo base a mitad de altura. Aproximadamente en la zona en donde se extiende el pasto alpino que recoge las primeras aguas del río. El sitio -un excelente lugar por la amplitud y las vistas-, serviría de campamento para los que decidieran no arriesgarse en ascender hasta los farallones y riscos calizos que coronan la cumbre del circo a 1.443 metros de altura.

Pasto alpino

Pasto alpino

 

Al final del primer tramo del ascenso, y a pesar de que el grupo anduvo junto al cauce atravesando un bosque climácico de encinas orientado al sur (es decir, un bosque ejemplar por biodiversidad en su situación), y la riqueza vegetal y ornitológica era asombrosa (cernícalos en plena caza estáticos en el aire, buitres sobrevolando…), algunas caras de estudiantes empezaban a manifestar el esfuerzo, y es posible que cierto disgusto ante lo inusual de la situación en la que se habían visto implicados –ellos-, unos futuros arquitectos urbanitas.

Bosque encinas sur

 Bosque de encinas sur

Cuando el “mal de montaña” hizo su inevitable aparición, paramos para reponer fuerzas. El primer receso de la subida lo hicimos cerca de dos horas después de iniciada la excursión. Eran las doce y media. Abrimos las mochilas y dimos buena cuenta de las provisiones. Media hora después, hasta el ánimo de las/os más escépticas/os se hubo repuesto en sus cuerpos. Y todas/os decidieron continuar hasta la cumbre (un cuerpo joven es un cuerpo joven). Arriba, el paisaje se hacía más severo. La vegetación se especializa. Es más escasa y habita entre las rocas para defenderse de la nieve en invierno, y de la intensa radiación solar en verano. Su forma se hace redonda para adaptarse a las duras condiciones de la altura. Quedan las últimas manchas de hiedra y durillo. La roca se desnuda y se hace más vertical. El grupo asciende adquiriendo la típica formación de “en fila”. Incluso hay que escalar para llegar a la cima.

Ascensión en fila

Ascensión en fila

 

Una vez en la cumbre, la sensación de haber alcanzado algo importante es imposible de evitar. Satisfacción general. Desde lo más alto, las vistas son fantásticas. Conseguimos divisar el otro lado de la sierra Camarolos: y la sierra del Torcal, la Peña de los Enamorados, la zona de Archidona, gran parte de la provincia de Granada…

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En la cumbre 1440m

 

Durante la primera parte de la excursión los biólogos Carlos Barbero (profesional) y Juan Antonio Gómez (aficionado) hacen constantes referencias sobre lo que se va viendo, observando, oliendo, oyendo, tocando, pisando… Tras varias horas cautivados por el ambiente serrano, los comentarios de los que saben dejan de ser necesarios al atravesar los inquietantes “coros de brujas” de encinas, o el bosquete de quejigos de tonos azules, verdes, amarillos y rojos (como pintados por un pintor enloquecido por el color). No por la pertinencia de las puntualizaciones científicas, sino porque los estudiantes, y los demás, comprendemos por nosotros mismos –y hemos sentido en nuestros cuerpos (no sólo por el cansancio)- la variedad y diversidad de los espacios que atravesamos. Unas siete horas después de la salida se produce el regreso al pie de la sierra. El grupo es más grupo. Desde entonces hay unos cincuenta nuevos especialistas sobre el nacimiento de Guadalmedina. Son estudiantes de Granada. Cerca de quince casi no saben hablar español (son “Erasmus”). Pero entienden perfectamente al río; aunque no lleve agua.

Bosquete de quejigos

Bosquete de quejigos

 

No hace falta ser un experto para saber cómo es un lugar, un territorio, un barrio, una casa, un río… Hay que convertirse en habitante. Sólo así se puede empezar a hablar con propiedad de un lugar. Para los malagueños que subimos desconociendo el lugar, descendimos con un Guadalmedina renacido.

 

 

José María Romero

Arquitecto, profesor Escuela de Arquitectura Universidad de Granada

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Libreta de campo de la primera excursión

Noviembre 12, 2007 · 4 comentarios

Foto01 de la primera excursión al nacimiento del r�o Guadalmedina

Foto: Joel Gomes

Por la mañana la zona de Sierra Camarolos aparecía cubierta. Una boina de nubes cubría los picos más al oeste e incluso a esa hora, parecía que el día podía haber acabado en lluvia. Pero el sol tenia otra cosa pensada y desde primera hora se encargo en la tarea de disipar aquel pasajero aspecto otoñal del paisaje.

Llegamos a los pies de la sierra, donde domina la serie de retamas, jaras, candileras, lavandas y aulagas. En esta zona la perdida de suelo se hace bastante evidente y los efectos del pastoreo abusivo han conformado un paisaje vegetal en el que dominan las especies adaptadas a condiciones extremas de aridez y sequedad. Sólo las bolinas, que conforman tapices densos y redondeados nos dan una idea de que estamos en una zona donde el frío del invierno se deja sentir con fuerza al menos durante una parte importante del año. Aquí los trigueros, lavanderas, cogujadas son la nota predominante. Todas ellas especies de aves adaptadas a espacios abiertos y a zonas donde el la dominancia es del matorral bajo. Un par de tarabillas macho se han acercado al grupo y a los lejos en el aire puedo divisar un nutrido bando de aviones roqueros. Estamos en el termomediterraeno…. Al fondo las bandas de chovas planean por los cortados de la sierra, pero esas “alturas” aun nos quedan lejos.

Conforme ascendemos y nos acercamos al bosque que forman el coscojal y encinar van apareciendo los primeros majuelos, el suelo se empieza a alfombrar con gramíneas que junto con las jaras forman pequeños tapices que sirven de guardería a las coscojas. La vegetación se empeña en volver a ocupar el sitio que le arrebataron, y lo hace lentamente, pero con una tenacidad a prueba de bombas. En esta época del año el suelo debería estar tapizado de verde , sobre todo de geófitos que empiezan su ciclo anual después de las primeras lluvias, pero el agua que ha caído este año ha sido insuficiente para arrancar el letargo de los bulbos y sólo percibimos en el suelo algunos pequeños ejemplares de asfódelos o las largas varas de las cebollas albarranas de cuando en cuando. Estamos en los dominios de las insectívoras: tarabillas por casi cualquier rama, currucas cabecinegras, alguna rabilarga (la escucho cantar pero me resulta imposible saber donde anda) y comienzan a aparecer los primeros colirrojos. Mientras les cuento a mis compañeros de salida campestre cosas sobre coscojas, un cernícalo nos sorprende con sus habilidades y me demuestra una vez mas, que una imagen en el campo, vale mucho más que mil palabras.

Poco a poco el estrato degradado de matorral va desapareciendo y el bosque de encinas empieza a mostrarnos todo su vigor. Estamos a unos 1000 metros de altura y la dominancia ya es absoluta de las quercineas (encinas) y todo su bosquete asociado. Enfrente, Sierra Prieta nos muestra el bosquete de encina, majuelo y quejigo y a los bordes del cauce seco del Guadalmedina empiezan a aparecer los durillos, las hiedras que cuelgan de las heridas de las rocas , la rosa canina y los aladiernos. El suelo tiene una buena capa orgánica y el cambio de altura y orientación de la ladera hacen que la disponibilidad de agua sea mayor, así que se empiezan a generalizar los majuelos y en esta zona el matorral que acompaña al bosque es mas pujante y presenta un verde mas lozano. Sin embargo, sigue habiendo pistas por todo el bosque de la falta de lluvias : hay mucha menor cantidad de plantas como el ombligo de venus, o los candilitos, de ciclo anual que deberían estar tapizando el campo y las rocas y solo aparecen concentradas en lugares muy concretos. Después de la primera pendiente fuerte llegamos a la nava de los pilones. Ante nosotros el inmenso cortado calizo de Camarolos nos da la bienvenida. A la derecha , las condiciones de humedad y orientación crean el hábitat ideal para un bosque húmedo de quercíneas, sobre todo encinas y quejigos que cubren como una manta verde la cara norte de Sierra Prieta. Estamos a unos 1.100 metros y lo que nos encontramos es un bosque mas propio de condiciones del norte de España. El territorio, plegándose y elevándose crea condiciones más propias de otras latitudes, aquí en el sur y la vegetación hace el resto de la puesta en escena de esta simulación de “otros paisajes”. No hemos necesitado ni siquiera una hora de camino para llegar al norte vegetal. Dentro del bosque las hiedras, los durillos, la zarzaparrilla crean un decorado que nos rememora climas tropicales, la humedad llena de musgo y líquenes los troncos de los árboles y el suelo ha adquirido una coloración marrón negruzca que pone de relieve la riqueza orgánica del mismo. También aquí notamos la falta de humedad de este año : hay poco musgo en el suelo , prácticamente ningún helecho (ni de ciclo anual ni de ciclo largo) y los líquenes de los troncos están completamente secos. En esta zona el dominio es de los colirrojos, los petirrojos que llegaron del norte hace meses, las chovas , alguna bisbita pratense en la nava, bandos de bisbitas comunes entre las que veo alguna campestre, muchos mirlos, más de uno capiblanco y zorzales que salen despavoridos al paso de la comitiva (comunes y alirrojos). Eso si, sobre nosotros ya han pasado un nutrido grupo de buitres camino de los muladares de la zona de Campillos y Antequera.

Seguimos caminando y atravesamos el prado de gramíneas de la nava. En esta zona la característica más relevante es la ausencia de arbolado. Eso y que la pradera, que constituye un colchón encharcado de donde el agua se filtra poco a poco al cauce del río, esta completamente seca, tanto que aun siendo noviembre queda una importante cantidad de cardo seco entre los espadones de la hierba. Al final de la nava aparecen los primeros arrendajos que huyen hacia el bosque de quejigos, donde aun están aprovechando las bellotas que quedan en el suelo. Pinzones comunes, reales, mitos, carboneros garrapinos, bisbitas, acentor, colirrojos, petirrojos, zorzales… todo el vallecito esta lleno de pájaros, algunos de los cuales nos siguen para cazar los pequeños saltamontes e insectos que levantamos a nuestro paso. Tiene gracia, a sus ojos, somos casi como ganado o al menos, tenemos el mismo efecto.

Estamos llegando casi a los 1.200 metros y ante nosotros, al final de la nava se nos presenta la subida al cerro. Desde abajo es fácil ver como en torno a los 1.300 metros de altura los árboles desaparecen de golpe. A esa altura las condiciones de frío del invierno son extremas y solo algunos quejigos aislados se resisten a darse por vencidos. Conforme ascendemos la vegetación cambia de forma radical. Las ultimas plantas se refugian en los huecos que horada el agua en la roca caliza, y las que se exponen a la intemperie empiezan a presentar adaptaciones al frío extremo : pelosidades abundantes, hojas gruesas que forman matas compactas, formas redondeadas y almohadilladas para retener el agua y el calor…. estamos en pleno clima alpino. Al llegar a las rocas ya solo el durillo y alguna enredadera escondida en la roca nos recuerda los paisajes vegetales por los que hemos pasado. A 1.400 metros de altura ya hemos recorrido en un par de horas el paisaje vegetal que transiciona desde el clima semi-desertico a las cumbres donde el frío es la principal restricción. Resulta increíble tal cantidad de diversidad en tan poco espacio. Resulta increíble como la vida ha respondido a la diversidad del territorio adaptándose a cada pequeño cambio de las variables de las que depende. Y como esa vida es también capaz de cambiar las condiciones para adaptarlas a sus necesidades. Cuanta emergencia por todos lados.

Volvemos por el prado donde serpea un regato pequeño y seco que un poco mas abajo tendrá nombre y se llamará Guadalmedina (aunque no lleve agua). Me quedo con otras dos observaciones : la falta de agua en el sur este año empieza a ser preocupante, sobre todo porque se añada a otros tres años previos con lluvias escasas. Y el bosque, incluso en zonas que ha resistido hasta ahora bien esa escasez lo esta empezando a notar. Las praderas que almacenan durante el verano el agua del deshielo y la vierten poco a poco al cauce del río, también estan secas y eso no es muy normal. Mientras pienso esto atravieso una mar de colores verdes, amarillos, marrones y rojos que me hacen pensar en el destrozo que podemos llegar a hacer si es cierto que estas condiciones raras son en parte, responsabilidad nuestra. Segunda reflexión : no ha habido ninguna baja. Como la cosa siga así , el nivel de las excursiones con mi amigo José María y alumnos nos va llevar un año al Himalaya…. en fin, todo se andará.

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Preparando (los cuerpos) para la Primera Excursion (IV)

Noviembre 6, 2007 · Dejar un comentario

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Buenas

Pues esto es mas o menos lo que hay. Conste que si la cabra tira al monte no os haceis una idea lo que hace un profesor cabra, aunque el otro dia mas bien quedamos en que es un ciudadano “no cientifico” “no academico” ecotónico. Ya os enterareis de que va la cosa cuando recibais al amigo Paco Puche, y sobre todo cuando subais al monte. La imagen cuenta mas o menos por donde discurren los senderos por los que nos torturaremos el proximo Sabado. Eso sí, os garantizo sorpresas tales como ver bosquetes propios de las zonas humedas del norte aqui enclavados en pleno sur de Europa… y si el dia no va mal y no hay mucho cazador fastidiando en el entorno seguro que tendremos visitas del halcon peregrino…

Como sabeis la excursion lleva incluido en el “precio” dos opciones : “Subida tortuosa“, en la que se puede uno quedar haciendo el remolon en la zona de los pilones de la nava, mas o menos a la mitad del recorrido, o “Tortura Total” dedicada a nuestro querido Jose Maria Romero que no paró de dar la lata el otro dia con la frase ….” yo estoy como nuevo quiero subir arriba del todo….” a esta segunda opcion puede apuntarse todo aquel que tenga ganas de subir monte o ver a un profesor con la lengua fuera clamando piedad ;-)

Juan Antonio “la cabra”

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Preparando(se) para la primera excursión… (III)

Noviembre 6, 2007 · Dejar un comentario

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Recorrido Total , incluidos los 2 kilómetros desde la Carretera : 7 kms, si el autobús nos lleva a la zona de la que partimos el otro día , serán 5 kilómetros.

 

Los pilones de la Nava es la zona en la que puede quedarse el contingente menos avezado, y el resto podríamos atacar el cerro de la Cruz desde la zona de la nava, bordeando el cauce.

 

by: Juan Antonio Gómez

temblad, estudiantes, temblad….

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Preparando(se) para la primera excursión… (II)

Noviembre 5, 2007 · Dejar un comentario

helleborus.jpg

- La sierra del nacimiento del río Guadalmedina es la Sierra de Camarolo.

- Es imprescindible un calzado apropiado para la excursión, o al menos unos buenos tenis. También gorra para los que tengan la piel clara o sean muy giris (es decir: Erasmus). La ropa que sea muy cómoda. Y algo de abrigo. Si el día fuese lluvioso, impermeable y muda de calcetines.

- Es deseable para los que lleven una vida en extremo sedentaria que hagan estos días unos cuantos cientos de metros cada día (mejor si es cuesta arriba y cuesta abajo). Hay que recordar que a la altura que vamos a subir 1.400m, y sin caminos, entre cuestas de tierra y piedras, las ambulancias no llegan para recoger a nadie, por muy senorita/o que sea una/o.

- Cada una/o deberá llevar comida y bebida propias. Y fruta para el mal de montaña.

- Es bueno pertrecharse de libretas de apuntes, máquinas de fotos, vídeo, mp3, prismáticos, navajaspara cazar lo que haga falta (las escopetas es posible que pasen desapercibidas comprobado el despliegue armamentístico de ayer).

 

Y como respuesta o defensa (aunque yo no la haya seleccionado):

- En la foto nada más que aparecen tías -es decir: estudiantes femeninas- porque seguramente era el paisaje más atractivo que se podía observar en ese momento (junto al río Ojén). Pero no hay que preocuparse, no hay dos excursiones iguales.

 

Aclaración científica y muy apropiada de Juan Antonio Gómez (que esperemos se recupere de su faringitis y nos pueda guiar sin problemas el próximo sábado):

- “Esta era la (planta) que vimos (ayer) entre los ramajes de Rosal Canino y que no recordaba, el Heleboro Foetidus.

 

Es bonita, y tiene cierto parecido a la “maría” ¿no?

jmromero

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Preparando la primera excursión…

Noviembre 4, 2007 · 1 comentario

Foto: Clase en el Alcornocal de Elviria. Marbella 16/11/06

El sábado 10 de noviembre está programada la primera excursión del curso lectivo al nacimiento del río Guadalmedina, que parece ser, por las últimas informaciones al respecto, que es un río, y que es posible, que como todo río, tenga nacimiento, curso y desembocadura.

¿Qué nos llevamos a esta deriva por la naturaleza? ¿Cantimplora? ¿Libreta de campo? ¿Cámara de fotos? ¿Grabadora mp3? …..

Reseña de JMRomero, pre-preparación de la excursión, 04-Nov-07

Esta mañana estuve -estuvimos- de excursión para preparar la del sábado próximo día 10. Quedamos muy pronto (8,15 horas; desconocía que un domingo a esa hora las calles estuviesen puestas).

Me guiaban Juan Antonio Gómez (nuestro biólogo aficionado) y Paco Puche (ecologista radical). Juan Antonio estaba hecho una pena. Una mezcla de resaca de sábado noche y principio de enfermedad. Después de tomarnos un necesario café nos fuimos para el nacimiento del río Guadalmedina (1.400m de altura). Os habría gustado. Os gustará.

El día además ha sido espectacular: luz intensa y sol agradable (se iba bien en simple camiseta). A Juan Antonio empezó a cambiársele la cara. A más altura, mejor cara. La cabra, que siempre tira para el monte.

Ha sido una subida constante por sendero de campo, pero suave, durante más o menos un par de horas entre retamas, bosque de encinas, chaparros, majuelos, rosales silvestres, petirrojos (ingleses), buitres, las primeras cascadas del río (secas), roquedos, farallones e inmensas cortadas de caliza… y el mar Mediterráneo al fondo brillando como un gran espejo, que deslumbraba, aunque estuviese a más de treinta o cuarenta kilómetros de distancia. Desde lo alto del circo del nacimiento la mirada abarca más de media provincia de Málaga. El sábado que viene le he prometido a Juan Antonio que voy a subir a todo lo alto de la sierra (una hora más de subida), para ver el otro lado de la provincia, e incluso la de Granada.

Es curioso y llamativo que toda la zona estuviese repleta de cazadores cazando. Al princpio daba un poco de miedo, pero después uno se hace incluso al ruido con eco de los disparos. A la vuelta nos adoptó un perro de pelo rojizo claro que nos acompañó hasta el coche.

Ni siquiera cansa la excursión. Y se baja con la sensación de estar nuevo. Paco Puche debe tener razón, igual es algo genético que nos sobreviene en cuanto estamos en el monte…

Hasta el miércoles 7 y/o el sábado 10.

jmromero

 

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Crónicas de un río II (ahora sin duda)

Octubre 29, 2007 · Dejar un comentario

Los últimos efectivos migratorios que han venido ocupando el norte de Europa empiezan a llegar al Sur. La vida siempre ha perseguido la abundancia y ante esta regla, simple y clara, no es posible levantar barrera alguna, entre otras muchas cosas porque así ha sido siempre, y pese al empeño que pongamos en romper la lógica, así va a seguir siendo. Cuanto mayor es la diferencia que marcan la abundancia y escasez de recursos entre ecosistemas, mayor será el trasiego de especies entre unos y otros en busca de una oportunidad, y al final, será ese trasiego el elemento dinámico que tienda a reducir las desigualdades. Cualquier metáfora que pretenda desmontar este simple mecanismo, no es mas que eso: una triste metáfora de la incapacidad que parece querer asumir cierta ideología para evitar la realidad, al menos aquella que no comprende.

Durante los últimos días de Octubre, como si se tratase de relojes vivos de precisión, las ciudades y campos del sur se ven invadidos por una marea de Colirrojos Tizones y Aviones Roqueros que son los protagonistas del fin de las migraciones. Unos llegan en tromba, de noche, de forma masiva y sólo avisan de su presencia un amanecer: el del primer día que puedes verlos cazando, peleando y cantando por casi cualquier rincón. Los mismos rincones en los que ayer no había nada. Vienen a aprovechar los espacios que hasta hace unos meses ocupaban las insectívoras veraniegas, de forma que al final, no hay recurso aprovechable que quede sin uso. Cuando unos se van, otros llegan. Como si estuviese programado. Dentro de unos meses, cuando este empezando la primavera, se irán con la misma nocturnidad, simultaneidad y alevosía con la que vinieron. Simpáticos pajaruelos que cada año, con su promesa de vuelta cumplida, nos enseñan una lección tan simple. Los otros, los aviones roqueros, son las únicas golondrinas que pasan el invierno al sur de Europa. Ocupan el hueco que han dejado los aviones comunes, las golondrinas, los vencejos, y vuelan en grupos muy numerosos sobre nuestras cabezas sin que la mayor parte de nosotros podamos percibirlos. A veces pienso que son como una señal de que en estas latitudes, la primavera es un poco eterna….

El sábado y el domingo volvimos a “patear” la cuenca del río, esta vez la zona alta buscando a estos singulares migradores (¿o debería decir inmigrantes?). Recorrimos retazos de un bosque mediterráneo que subsiste entre urbanizaciones atroces que merman los cauces del río y lo desconectan por la imposición del asfalto y del cemento de todos esos paisajes que debieran de darle riqueza, ya que fue el río quien les facilitó ser el bosque maduro que son ahora. La reciprocidad entre lo que cada elemento aporta y recibe es una necesidad que nosotros obviamos cuando “planificamos” el territorio. Así, el efecto de los muros que levantamos se extiende mucho mas allá del limite físico de estos. La devastación que algunas formas de desarrollo impone va mucho mas allá del suelo que machacamos… se extiende como una onda de proporciones descomunales y llega mucho más lejos de lo que somos capaces de abarcar.

Un poco más lejos, ya cerca del nacimiento del río, el cauce va completamente seco. Empieza a caer la tarde y sobre nuestras cabezas sobrevuela una halcón peregrino que se lanza en picado buscando alguna paloma despistada. Al rato, las nubes empiezan a buscar su sitio entre los farallones calizos de la Sierra de Camarolos. Un numerosísimo grupo de Chovas anuncian una tarde que se vuelve sombría y las piernas empiezan a darme una medida de la edad que no me perdona, pero Pablo, naturalista de cinco años, insiste en que hemos ido a buscar el río y hasta él debemos de llegar. Al rato, un par se sapos nos salen al paso. Pablo da un de grito de alegría, coge uno de ellos, y con una enorme sonrisa dibujada en la cara me dice : “ ya hemos llegado al río”…. por un momento pienso en ingenieros, en los expertos, en los comités de sabios y en las metáforas. Y sobre todo en ese viejo cuento del traje del emperador… quizás a veces las cosas son más simples que cualquier segun que sesudo debate… de esos de grano grueso

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Crónica desde un río (aparentemente…)

Octubre 22, 2007 · Dejar un comentario

El sábado decidió ponerse en marcha como uno de esos días en los que no sabes si llevar al campo el paraguas y las botas o el abanico. Aun así, y sabiendo que los vientos seguían trayendo aves del norte , decidimos tirar de prismáticos y remontar el cauce del Guadalmedina a ver como se daba la cosa, y sobre todo, a ver si a base de patearnos la realidad conseguíamos saber qué diablos es esa cosa que parte desde la Sierra de Camarolos y llega hasta la ciudad y que así, en bruto, tiene toda la pinta de ser un río….

A lo largo de ese cauce y pasando por debajo de la autovía que llega hasta Málaga, el río serpea sin agua apenas en todo el recorrido, conforme partimos de zonas mas cercanas a la ciudad , toda la vegetación lateral del mismo parece haber desaparecido hace muchos años, y es bastante frecuente encontrar huertas e incluso casas que ocupan el cauce. En esta zona éste parece más un basurero o vertedero que ninguna otra cosa. Pero conforme avanzamos un poco, y a la media hora de camino, entre el ensordecedor ruido del trafico que nos pasa por encima empezamos a encontrar las primeras pistas de vida: en algunas zonas aparecen charcas en las que es posible localizar algún Andarrios despistado, también vemos los primeros Petirrojos que ya están llegando en cantidad desde sus cuarteles del norte de Europa, Cernícalos que cazan en los claros y las zonas cercanas a estas pozas, Carboneros que bajan desde las laderas que conservan retazos de Encinas y monte bajo que en su día cubrieron las laderas de los montes de Málaga, Agateadores que ejecutan la curiosa acrobacia de mirarnos cabeza abajo, restos de la ultima comida de alguna rapaz nocturna, quizás una Lechuza por el color y tamaño de los mismos, una ocasional Águila Calzada buscando comida fácil y seguro un lugar donde pasar este invierno tan suave sin la necesidad de llegar hasta África, nutridos grupos de Pinzones que empiezan a formar los bandos en los que pasaran el Otoño e Invierno, una Garza Real que parecía venir desde lo alto del cauce y se dirigía hacia el sur, Lavanderas aves de ambientes ribereños que andaban por el cauce buscando insectos desprevenidos, algún ruiseñor en las zonas donde el bosque que acompaña al río aun conserva parte del porte y la densidad que debió de tener antaño, Roqueros , Estorninos, alguna Golondrina tardía, Aviones Roqueros (los primeros de la temporada) y en una charca ya cerca de Casabermeja un grupo, supongo cansado y despistado de Correlimos que hacían un alto en su viaje hacia la costa…

Volvemos al coche cansados, y aturdidos ante la tarea de tener que contarle, supongo que con la ayuda de algún psicoanalista (o un ingeniero, que para el caso tanto da), a tanto y tanto animal “irracional” que eso que usan como pasillo para ir de un lado a otro, o como hábitat, no es un río, y que ellos no son aves, y que los peces, bueno, eso mejor ni lo imagino…

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