Foto: Clase en el Alcornocal de Elviria. Marbella 16/11/06
El sábado 10 de noviembre está programada la primera excursión del curso lectivo al nacimiento del río Guadalmedina, que parece ser, por las últimas informaciones al respecto, que es un río, y que es posible, que como todo río, tenga nacimiento, curso y desembocadura.
¿Qué nos llevamos a esta deriva por la naturaleza? ¿Cantimplora? ¿Libreta de campo? ¿Cámara de fotos? ¿Grabadora mp3? …..
Reseña de JMRomero, pre-preparación de la excursión, 04-Nov-07
Esta mañana estuve -estuvimos- de excursión para preparar la del sábado próximo día 10. Quedamos muy pronto (8,15 horas; desconocía que un domingo a esa hora las calles estuviesen puestas).
Me guiaban Juan Antonio Gómez (nuestro biólogo aficionado) y Paco Puche (ecologista radical). Juan Antonio estaba hecho una pena. Una mezcla de resaca de sábado noche y principio de enfermedad. Después de tomarnos un necesario café nos fuimos para el nacimiento del río Guadalmedina (1.400m de altura). Os habría gustado. Os gustará.
El día además ha sido espectacular: luz intensa y sol agradable (se iba bien en simple camiseta). A Juan Antonio empezó a cambiársele la cara. A más altura, mejor cara. La cabra, que siempre tira para el monte.
Ha sido una subida constante por sendero de campo, pero suave, durante más o menos un par de horas entre retamas, bosque de encinas, chaparros, majuelos, rosales silvestres, petirrojos (ingleses), buitres, las primeras cascadas del río (secas), roquedos, farallones e inmensas cortadas de caliza… y el mar Mediterráneo al fondo brillando como un gran espejo, que deslumbraba, aunque estuviese a más de treinta o cuarenta kilómetros de distancia. Desde lo alto del circo del nacimiento la mirada abarca más de media provincia de Málaga. El sábado que viene le he prometido a Juan Antonio que voy a subir a todo lo alto de la sierra (una hora más de subida), para ver el otro lado de la provincia, e incluso la de Granada.
Es curioso y llamativo que toda la zona estuviese repleta de cazadores cazando. Al princpio daba un poco de miedo, pero después uno se hace incluso al ruido con eco de los disparos. A la vuelta nos adoptó un perro de pelo rojizo claro que nos acompañó hasta el coche.
Ni siquiera cansa la excursión. Y se baja con la sensación de estar nuevo. Paco Puche debe tener razón, igual es algo genético que nos sobreviene en cuanto estamos en el monte…
Hasta el miércoles 7 y/o el sábado 10.
jmromero
